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lunes, 3 de agosto de 2020

EL TRONO 2

Paso a contar la segunda parte de la entrada que publiqué hace unos dias que podeis leer aquí: https://secresumisa.blogspot.com/2020/07/el-trono.html

Amo Grey se acerca a su bolsa, que ha dejado en una silla a la entrada. Rebusca dentro y saca el Castigador. Sé perfectamente lo que va a hacer. Se acerca a mí, me besa suavemente y luego me pregunta:
- ¿Estás lista?
- Sí, Señor - le respondo.
Se situa a un lado y empieza a azotarme en mis labios vaginales con el castigador. Una, dos, tres veces, yo gimo y me revuelvo con cada golpe. Sé que lo que quiere es que mis labios se hinchen porque así estarán más sensibles cuando me someta a lo que tenga pensado hacer. Los golpes caen uno tras otra, a veces ni siquiera me da tiempo de respirar y recomponerme tras el golpe. Mis labios me duelen cada vez más. Tras haber llegado a los 30 azotes se detiene. Acaricia mis labios, mi sexo, y yo me estremezco.
- Perfecto - murmura.
Vuelve a la bolsa y saca el Majic Wand, se acerca a mí, lo enciende y lo pone sobre mi sexo. Siento la vibración y no tardo en estremecerme, cada vez es más intensa, Amo Grey va subiendo la velocidad, y en poco rato, estoy ya estremeciendome sin remedio, sintiendo la vibración entre mis piernas, el placer que va aumentando, mis gemidos que se expanden por la habitación. Pero justo antes de que llegue al orgasmo Amo Grey detiene el Magic Wand y lo aparta. Ahora acerca su boca a mi sexo y empieza a lamer, a meter su lengua dentro de mí, de nuevo el placer abriendose paso en mi sexo, quiero que chupe más, que lama más, mas fuerte, pero él va lento, a su ritmo, porque sabe que sino me voy a correr. Me tortura con su lentitud y yo suspiro y gimo. Quiero correrme y quiero hacerlo ya, pero él quiere demorar el momento, hacer que esta tortura dure un rato. Se aparta, me pega unas cuantas palmadas sobre mi sexo, para que mis labios vuelvan a hincharse. Ahora pasa un cubito de hielo, creo que ha cogido de la copa de coñac que llevaba. Todo mi cuerpo se estremece. Vuelve a la bolsa y saca las pinzas, me las coloca en los pezones, tira de ellas, y yo gimo, me retuerzo de dolor y me estremezco. Lleva el cepillo de dientes y lo pasa por mis tetas, sin quitar las pinzas, estan tan sensibles que no puedo parar de retorcerme. Baja con el cepillo hasta mi sexo, los pasa por mis labios, mi clítoris y yo no dejo de estremecerme y retorcerme excitada, no puedo más, le suplico:
- Señor, por favor, deja que me corra.
Él no dice nada. Sólo sigue moviendo el cepillo por mi sexo, mis tetas, haciendo que todo mi cuerpo se estremezca. Vuelvo a suplicarle, quiero liberarme, sabe que estoy a mil.
Me penetra con su polla, se mueve dentro y fuera unas cuantas veces, fuerte, deprisa y cuando sabe que me voy a correr, saca su sexo e irremediablemente el siento un orgasmo arruinado. Me convulsiono y gimo presa del placer. Y entonces él me besa, besa mi sexo y luego me desata y me toma en sus brazos. De nuevo la experiencia ha sido intensa, como casi siempre con él. Sabe como llevarme hasta el límite y hacer que todo sea intenso, muy intenso.

martes, 30 de junio de 2020

ARDIENDO

Estoy ardiendo. Amo Grey y yo llegamos a casa después de un duro día de trabajo en la oficina. Pero no ha sido sólo duro por el trabajo. También el hecho de que Amo Grey me castigara por haber hecho mal un trabajo y me haya mantenido excitada todo el día, aún lo ha hecho más duro. Llegamos a casa y yo estoy ardiendo, deseando que me folle o haga algo y él lo sabe, pues llevo todo el viaje, rozándome contra él, besándolo, sobándolo.
Mientras abre la puerta me dice susurrando:
- ¿Estás ansiosa por un poco de polla, verdad?
- Sí, Señor.
Entramos en casa, él cierra la puerta tras de si. Dejamos la chaquetas en el armario del recibidor y luego, me coge de la mano y me lleva hasta el salón. Allí, me lleva hasta la mesa, me tumba sobre ella, me sube el vestido dejando mi sexo a su vista, mete su mano entre mis piernas justo en el mismo instante que me ordena:
- Abre un poco las piernas.
Obedezco y le dejo hacer. Estamos los dos vestidos y eso me excita mucho, y él lo sabe. Siento sus dedos suaves hurgando entre los pliegues de mi sexo, buscando mi clítoris y cuando lo halla, lo acaricia trazando suaves círculos sobre él. No tardo en empezar a gemir y estremecerme de placer. Cuando estoy casi a punto de correrme, Amo Grey se detiene, y me dice:
- Anda, ve y desnúdate y me esperas en la habitación desnuda y en posición de espera.
Obedezco, excitada como nunca. Me desnudo. Me pongo sobre el suelo de rodillas, con las piernas abiertas y las manos sobre mis rodillas. Al cabo de unos minutos aparece él.
- Bien, srta. Dime que harías por conseguir un orgasmo - me preguntó.
- Cualquier cosa, Señor.
- ¿Incluso rozarte contra la punta de mi zapato? - me preguntó acercandola a mi sexo.
- Sí, Señor.
- Pues hazlo - me ordenó, sabiendo cuando me gusta y la vez me disgusta hacer algo así.
Empecé a rozarme contra la punta de su zapato, buscando la posición correcta y en cuanto lo conseguí, empecé a sentir el placer que me producia. Tenía los ojos cerrados, tratando de concentrarme y de no verme en aquella posición tan comprometida, pues me daba verguenza.
- Abre los ojos y mírame. - Me ordenó Amo Grey. Obedecí abriendo los ojos, mientras seguia rozándome contra la punta de su zapato. Estaba apunto de correrme ya, cuando Amo Grey, que controlaba muy bien los tiempos me ordenó nuevamente:
- Para, y apártate.
Lo hice, justo en el momento en que estaba a punto de correrme y de nuevo, como a Amo Grey le gusta, tuve un orgasmo arruinado. Gemí y me convulsioné, pero la decepción se apoderó de mí y un par de lágrimas cayeron por mis mejillas. Eran lágrimas de frustración. Amo Grey me dijo entonces:
- Muy bien, lo has hecho muy bien  - y me abrazó contra él, cogiéndome luego en brazos y dejándome sobre la cama, se acurrucó a mi lado y me abrazó.

lunes, 18 de mayo de 2020

EN EL CABALLETE

Bueno, el otro día no lo expliqué porque me olvidé, pero en la mazmorra también tenemos un caballete, al que Amo Grey me ata, para someterme a sesiones de spank.
Recuerdo el primer día que lo usamos, fue algo maravilloso y novedoso, muy satisfactorio para ambos, porque además de la sesión de spank al final, terminó follándome.
Bien, me hizo doblar sobe el caballete y ató las munequeras de cuero a unas cadenas que hay en las patas del caballete, y luego mis piernas abiertas también las ató a las otras patas del caballete. Estaba totalmente abierta y a su disposición. Empezó acariciándome suavemente el culo, las piernas. A continuación empezó a pegarme con la mano en las nalgas. Primero suavemente, después un poco más rápida y fuertemente. A continuación, cogió un flogger y empezó a azotarme en el culo, primero no muy fuerte y luego un poco más fuerte, haciendo que poco a poco mi culo se calentara y empezara a sentirme excitada. Empecé a gemir excitada, sentía mi coño cada vez más húmedo y no tarde en estremecerme. Dejó el flogger a un lado y siguió acariciando mi sexo, metiendo un dedo dentro de mi vagina, moviéndolo dentro y fuera, mientras con la otra mano, me pegaba en las nalgas. Yo gemia sin parar, no podía evitarlo, cada vez estaba más excitada, me dolia el coño del deseo que sentía. Quería más. Cuando veía que estaba a punto de correrme, sacaba sus dedos de mí y me acariciaba suavemente, sabiendo que eso hacía que la excitación disminuyera. Oí que se bajaba la cremallera del pantalón que llevaba puesto, pues hasta aquel momento había estado vestido. Y entonces, situándose tras de mí, guió su verga hasta mi vagina, la humedeció con mis jugos y me penetró. Empezó a moverse, dentro y fuera, dentro y fuera, logrando que de nuevo, llegara hasta el borde del orgasmo unas cuantas veces, y cada vez que él sabía que estaba a punto de correrme, sacaba su polla de mi, para meterla de nuevo, luego, unos minutos más tarde, cuando yo ya me había calmado. Pero la última vez justo en el momento en que sacaba su sexo de mí, yo me corrí irremediablemente, gimiendo de placer. Tras eso, llevó su polla hasta mi boca y me hizo chupársela, hasta que también él se corrió. Fue una sesión maravillosa aunque terminara con un orgasmo arruinado por mi parte. Aunque creo que a Amo Grey le encanta cuando logra que tenga uno de esos orgasmos.