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lunes, 5 de julio de 2021

EL LIGUERO - LOS JUEGOS PERVERSOS DE MI JEFE

 A Amo Grey le gusta que me ponga medias con liguero. Obviamente, la premisa es que no lleve braguitas y debo llevar falda, a poder ser corta. Porque a Amo Grey le encanta quitarme el liguero o también dejarlo puesto. Sea como sea estoy descubriendo a todo un fetichista en mi Amo. 

Bueno, a lo que vamos. Ayer me dijo que tenía que ponerme el liguero y las medias, sin braguitas debajo, para ir a trabajar. Así que como sumisa obediente, me las puse. Y ya en el coche, mientras íbamos al  trabajo, Amo Grey, no dejaba de acariciar mis piernas, buscar mi sexo bajo la falda y acariciar suavemente, lo que pudiera. Llegamos a la oficina, y me hizo subir por las escaleras, con él detrás de mí. Menos mal que son sólo tres pisos. Eso sí, él iba todo el rato mirando mi culo y diciéndome: 
— ¡Qué culo más hermoso tienes! 
Llegamos a la oficina, entramos en el despacho y nos pusimos a trabajar, pero al cabo de unos 20 minutos. Amo me ordenó: 
— Ven aquí Lee. 
Me levanté, y me dirigí hacia él, mientras él me indicaba: 
— Aquí a mi lado. 
Lo hice. Me puse a su lado, de pie, y entonces sentí su mano subiendo por el interior de mi pierna suavemente. Rozó mi clítoris con un par de dedos, luego mis labios vaginales. Gemí empezando a excitarme. 
— Vuelve a tu sitio — me ordenó. 
Volví a trabajar o por lo menos a intentarlo, aunque me costaba, la verdad. Cuando a Mi Amo le da por jugar en la oficina, me cuesta mucho concentrarme en el trabajo. Durante un rato, Amo se comportó. Pero al cabo de más o menos media hora, volvió a llamarme. De nuevo, me coloqué a su lado. Estaba muy húmeda, porque no había dejado de pensar en las cosas que Amo Grey me haría. Sentí sus dedos, adentrarse entre mis piernas, subir por ellas hasta mi sexo. Sentí como los untada en mi humedad y luego como metía uno dentro de mí. Gemí, metió otro, volví a gemir, incluso me estremecí al sentirlo. 
— No te muevas, putita — me dijo en voz baja, mientras movía sus dedos dentro y fuera de mí. 
Y entonces alguien llamó a la puerta. Me quedé quieta, como si fuera un niño pequeño descubierto en una de sus travesuras. Y Amo Grey dijo: 
—  Adelante. 
La puerta se abrió y Elisa la recepcionista se acercó a la mesa con un sobre grande. 
— Acaban de traerle esto, Sr. 
— Gracias Elisa. 
Elisa dejó el sobre encima de la mesa y luego salió del despacho, mientras Amo Grey seguía con sus dedos metidos dentro de mí. Tras eso, sacó sus dedos, se puso en pie situándose tras de mí y me subió la falda, lo que me alarmó. 
— ¿Qué vas a hacer Sr? — le pregunté. 
— Voy a follarte ahora mismo, no aguanto más. 
— Pero Sr. la puerta — dije asustada, ya que alguien podía entrar y pillarnos en pleno acto. 
Pero nada le convenció, sentí su sexo en la entrada de mío, y como de un sólo empellón lo metía profundamente. Luego me sujetó por las caderas y empezó a moverse dentro y fuera, dentro y fuera, cada vez más rápido, tanto que en menos de un minuto se corría, sin permitir que yo lo hiciera, dejándome con las ganas. Se apartó de mí, y me ordenó que volviera a mi sitio. Mi corazón aun latia a mil por hora cuando me senté en mi silla. 

viernes, 25 de junio de 2021

LOS JUEGOS PERVERSOS DE MI AMO - HACERLO EN LA OFICINA


Hace sólo unos meses, mi Amo y como sabéis jefe, ordenó que pusieran mi mesa frente a la de él en el despacho. Dijo que me quería tener cerca y verme cuando trabajaba. Pero en realidad lo que quería era tenerme cerca para que pudiéramos jugar más libremente en las horas de oficina. Uno de sus juegos favoritos cuando estamos solos en el despacho es el siguiente. Con la puerta cerrada y el pestillo puesto, por supuesto, me ordena que quiere ver mis tetas, así que me desabrocho la blusa, aparto el sujetador y le enseño mis tetas desnudas. 
— Tócatelas, sóbatelas para mí — me ordena. 
Y por supuesto, como buena sumisa que soy, yo lo hago. Sobo mis tetas, las acaricio, pellizco mis pezones y es entonces cuando va un poco más allá y me ordena: 
— Ponte unas pinzas de papeles en los pezones, putita. 

No sabéis como duelen así, que a pesar de que lo hago, me pongo una, y luego la otra, no las aguanto mucho tiempo la verdad, es algo tan doloroso, que empiezo casi a hiperventilar y mi Amo deja que me las quite. Cuando lo hago, el dolor perdura en mis pezones durante un rato. Vuelvo a acariciar y sobar mis tetas y entonces mi Amo me ordena que vuelva a mi trabajo. 
Lo hago, pero sigo sintiendo su mirada y su deseo sobre mí. Y eso me excita. Y él lo sabe. Estoy mojada y cada vez más, además de que le deseo tanto, tanto. 
Trato de concentrarme en lo que estoy haciendo aunque me cueste. Y pasado unos minutos, mi Amo vuelve a darme una orden: 
— Abre bien esas piernas, bájate las braguitas y enséñame tu coñito húmedo. 
Obviamente y de nuevo, obedezco, me separo un poco de la mesa, abro las piernas, me subo la falda hasta la cintura, bajo mis braguitas y le muestro mi sexo húmedo y hambriento. 
— Acaríciatelo, putita. 
Y lo hago, me acaricio, busco mi clítoris y los acaricio, marco círculos sobre él y todo mi cuerpo se estremece. 
— ¿Te gusta, putita? — me pregunta mi Amo. 
— Sí Señor. 
— Ahora metete un dedo y lo dejas ahí un rato — me ordena. 
Lo hago. Todo mi cuerpo se estremece. Cada vez estoy más caliente, le miró, le reto con la mirada. El me mira, se moja los labios con la lengua, sé que él también me desea. Pero obviamente, tiene sus planes. 
— Sácalo y sigue acariciándote. 
Obedezco, estoy tan excitada que sé que si sigo acariciándome tendré un orgasmo. Amo Grey también lo sabe y por eso me ordena: 
— Tápate putita y vuelve a tu trabajo. 
Me tapo, me siento y trato de volver a lo que estaba haciendo, pero obviamente, me cuesta concentrarme. Estoy excitada y deseo más que nunca que mi Amo calme este hambre que tengo de él. 
Pasados unos 20 minutos de nuevo me mira y me dice: 
— Ve al baño y me esperas allí, con la luz apagada y la puerta cerrada. Daré tres golpes cuando llegué, ábreme. 
— Si señor — Le digo y me dirijo al baño. 
Espero en la oscuridad. Y al poco rato, escucho tres golpes en la puerta. Es él sin duda. Abro la puerta y dejo que entre. Amo Grey cierra la puerta con el pestillo. Me besa en la boca, luego me pone de espaldas a él y de cara al lavamanos, frente al espejo, pero al estar a oscuras no puedo ver nada. Me sube la falda, baja mis braguitas de un tirón y se incrusta en mi culo. Besa mi cuello, acaricia mis tetas subiendo la blusa, pellizca mis pezones y gimo. Estoy a mil. 
— Abre bien las piernas, puta — me ordena. Y yo obedezco.

Oigo la cremallera de su pantalón bajando, todo mi cuerpo se estremece. Tira de mi cadera para acomodarme en un ángulo de 90 grados, de modo que mis tetas quedan dentro del lavamanos y yo apoyada sobre el grifo, restriega su hinchada verga por mi humedad. Gimo. La quiero dentro y la quiero ya, pero él se hace esperar un poco más. No puedo más, estoy a mil, y lo deseo tanto. Siento que empuja con su glande dentro de mí y finalmente me penetra. Gimo, casi grito al sentirlo. Luego empieza a moverse, dentro y fuera, dentro y fuera, y lo hace durante unos minutos que se me antojan pocos al final cuando siento que se corre y yo  no he podido llegar, porque él muy sabiamente, ha sabido controlar para que yo no me corriera. Se aparta, mientras yo siento la frustración de no haber conseguido lo que tanto deseaba. Me besa de nuevo en el cuello y sale del baño. 

martes, 8 de junio de 2021

ESA PRIMERA VEZ


 Pues si, como hace poco os contó mi sumisa, las botas de caña alta me vuelven loco. Es mi fetiche. Recuerdo la primera vez que la vi con unas puestas. Entonces aún no éramos ni novios ni nada, sólo jefe y secretaria. Ahora parece que haga mil años y tampoco hace tanto. 

Llegó a la oficina con una minifalda que le llegaba justo por debajo del culo y las botas de caña alta. Estaba realmente cañón, recuerdo que aquel día me la imaginé mil y una veces, desnuda para mí y con solamente las botas puestas. 

Si en aquel entonces hubiera sido mía, probablemente me la hubiera follado encima de la mesa de mi despacho. Fuerte, duro, metiéndole la polla hasta el fondo, mientras ella desnuda me daba la espalda y el placer de poseerla. 

Obviamente, después hemos llevado a cabo esa fantasía o deseo, no sé como llamarlo. Pero si puedo decir que fue maravilloso. La primera vez que la tuve para mí sólo, desnuda y con sus botas de caña alta, buff, fue maravilloso. No podía creer mi suerte, y me costó un mundo no lanzarme sobre ella y follarla. Así que por eso, ahora, siempre que puedo, le ordenó que se ponga las botas de caña alta, y jugamos. 

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jueves, 27 de mayo de 2021

BOTAS DE CAÑA ALTA

— Ponte las botas, mi amor. 

Se cuanto le gustan las botas a Amo Grey y sé que cuando me pide que me las ponga es porque tiene algo pensado, algún tipo de juego. Además las que más le gustan son las de caña alta, la que va por encima de las rodillas. 

Por eso me las pongo y cuando llegamos a la oficina me hace entrar en su despacho, cierra la puerta y me ordena: 

— Quítate toda la ropa, sólo la ropa. 

Y yo obedezco, me quito la ropa, quedándome desnuda y sólo con las  botas de caña alta y de tacón. Amo Grey me hace caminar por el despacho, mientras siento su mirada sobre mí, mis piernas rozando una con otra, mi sexo que se humedece. Me sentarme frente a él, sobre la mesa, cruzar mis piernas, y dejar que me observe durante un rato, luego me ordena que baje de la mesa y me vista.

Me hace repetir el juego varias veces a lo largo del día y finalmente, cuando llegamos a casa, nada más cruzar la puerta, de nuevo me ordena que me quite toda la ropa y que vaya por casa sólo con las botas. Tengo que cocinar, poner la mesa y hacer todas las tareas totalmente desnuda y sólo con las botas, mientras él me observa. Es el juego de las botas y cuando ya nos vamos a la cama, sin quitarme las botas, me hace el amor. Es su fetiche, mis botas de caña alta. 

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sábado, 15 de mayo de 2021

VOY A JUGAR UN POCO

Atada e indefensa ante mí, desnuda, hermosa, excitada. Me excita verla así, me excita tomarla cuando está así. Su respiración se vuelve pesada, jadea. Acerco mi mano a su sexo y la acaricio suavemente, ella se estremece. Siente mis dedos en su humedad y casi de improviso meto dos dedos dentro de ella. Gime, veo como se le eriza la piel. Se que está ansiosa por sentirme dentro, pero ella sabe que antes voy a jugar un poco. 
Muevo mis dedos dentro y fuera de ella durante un rato, la excito, siento como mis dedos se empapan de sus jugos. Gime, está al borde del orgasmo, lo sé por sus jadeos se han convertido en gemidos que cada vez suenan más fuerte, más rápido. Por eso, cuando está a punto de llegar, saco mis dedos. Y suelta un suspiro tratando de recuperar el aliento. 
Acaricio todo su cuerpo, siento su piel suave en mis manos, mientras ella sigue jadeando, haciéndome estremecer a mi mismo con sus dulces jadeos, la pongo en cuatro sobre la cama, acaricio sus pechos, los pellizco y ella vuelve a estremecerse. Suelta un sonoro "Ah, Señor". Me coloco detrás de ella, restriego mi entrepierna en su sexo. Gime otra vez, sé que de nuevo está a mil, ansiosa por que la posea. Pero me gusta hacerla esperar, hacerla desear. Cojo un vibrador, lo pongo en marcha y sólo con oír el zumbido que provoca, ella se agita nuevamente. Restriego el consolador por su sexo, lo embadurno de sus jugos y luego, muy despacio se lo introduzco. Ella gime. Muevo el consolador dentro y fuera, dentro y fuera y vuelvo a llevarla hasta el borde del orgasmo. Y saco el vibrador. Luego, libero mi polla. Y cuando lo hago, ella gime. Acerco mi polla a su sexo, la penetro, y me quedo quieto durante un rato, ella empuja, pero me alejo, saco mi polla de ella diciéndole: 
— Sabes que soy yo quien decide. 
Se queda quieta, espera, y entonces vuelvo a penetrarla y la follo fuerte, duro, rápido, hasta que llego al orgasmo, pero no dejo que ella lo haga. De nuevo voy a dejarla excitada, deseosa, para que lo desee como nunca ha deseado nada más. La desató y dejó que se acomode sobre la cama hecha un ovillo. Me coloco junto a ella, la abrazo contra mí, susurrándole al oído lo bien que se ha portado. Suspira dulcemente, esta feliz. 

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jueves, 18 de marzo de 2021

COMO MANTENER A TU SUMISA EXCITADA

 Obviamente, mantener a su sumisa excitada para que cuando tengáis un encuentro o sesión, esté a punto de caramelo no es fácil. Así que aquí os doy unos consejos de que hacer. Y así es como lo hago yo con mi sumisa Lee. 


Si tenéis la oportunidad de trabajar juntos, por ejemplo, lo que puedes hacer es llamarla cada x tiempo, pongamos cada dos horas o hora y media a tu despacho (en el caso de que tu seas su jefe y ella tu empleada) y allí la masturbas por un minuto, por ejemplo. 

Si no trabajáis juntos, también hay maneras de mantenerla excitada, le puedes enviar mensajes o fotos eróticas de parejas o de sumisas, y le puedes escribir describiendo lo que le harías si fuerais tu y ella, por ejemplo, contandole siempre cosas que sabes que la excitan. 

Si por ejemplo, no pudieras tener contacto con ella mientras estais en el trabajo, entonces puedes ordenarle que se masturbe ella misma cada hora y media o dos horas, pensando en algo que la excite. 



viernes, 15 de enero de 2021

VAMOS A JUGAR 2º RETO TOCATE

Vamos a por el segundo reto: 


En una habitación donde puedas estar a solas. Desnúdate por completo. Empieza tocándote y acariciándote las tetas, pellizca y estira tus pezones. Luego acaríciate y desciende hasta tu sexo, acaríciate el coño, pasa tus dedos por tus labios vaginales, por los pliegues comprueba la humedad, trata de untar tus dedos en ella, luego chúpalos, siente el sabor de tus sexo en tu boca. Y ahora cuéntame como ha ido, que has sentido. 


¿Has realizado el reto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres saber más sobre el BDSM y la relación Amo- Sumisa? Puedes escríbirnos a cualquiera de nuestros emails

AmoGrey: amogreyamo@gmail.com

Sumisa Lee: secresumisa30@gmail.com

miércoles, 13 de enero de 2021

1er RETO VESTIDO SEXY


Empezamos con mi primer reto. Como Amo Grey me ordenó, me puse el vestido más sexy que tengo, es un vestido que se ajusta perfectamente a mi figura, con un buen escote que deja entrever el nacimiento de mis senos y la falda es corta, bastante corta, medias y tacones. Como estos días hace bastante frio, Amo Grey me propuso que en lugar de por la calle, fuéramos a un lugar donde hubiera gente, pero no estuviéramos en la calle, sino en un sitio cerrado, así pues fuimos a la estación central de trenes. Aunque dadas las circunstancias en las que estamos por el tema del Covid, no es que hubiera mucha gente, pero había gente. Así pues, empecé a caminar de manera sensual por el vestíbulo central de la estación, y enseguida empecé a sentir las miradas de los hombres sobre mí, cuando pasaba al lado de uno, este me miraba de arriba a abajo, algunos me sonreían, otros sólo me miraban tratando de disimular, pero se les iban los ojos, y según Amo Grey que me seguían algunos pasos más atrás, los había que una vez habían pasado se giraban para mirar mi culo. Hubo alguno que otro que incluso me piropeo. 

La verdad es que me gustó el reto, me gustó sentirme observada, admirada y deseada por aquellos hombres. Incluso en algún momento me sentí excitada. Con alguno que otro imagine que podría tener una aventura. En concreto ví uno que iba con traje y corbata, que me miró de arriba a abajo y me sonrió, en su mirada vi el deseo y enseguida empecé a imaginar que lo hacíamos en el baño. Cuando ya estaba llegando al final del vestíbulo, Amo Grey me llamó. Me detuve y le esperé, llegó junto a mí, y entonces me arrinconó contra la pared y quitándome la mascarilla, me besó apasionadamente ante los ojos atónitos de algunos de los que pasaban por allí. Pegó su cuerpo al mío, se restregó, haciéndome sentir su evidente erección y las ganas y yo gemí. Me susurró al oído: "No sabes cuanto te deseo" Mientras su mano acariciaba uno de mis pechos por encima de la ropa. "Me han puesto a mil ver como te miran todos esos hombres, sobre todo el trajeado, se te comía con los ojos, fijo que se ha imaginado follándote" "¡Oh, señor! Y entonces, me cogió de la mano, tiró de mí y me llevó al baño. Entramos sin importarnos si nos veían o no. "¿Lo vamos a hacer aquí y ahora?" Le pregunté a Amo Grey. "Sí, no te preocupes, tengo condones y lo haremos de pie" me respondió. Nos metimos en uno de los baños, y de nuevo, Amo Grey, me arrinconó contra la pared. Oí como se bajaba la cremallera del pantalón, y luego subiéndome la falda, metió su mano entre mis braguitas, acariciando mi sexo. "Vaya, te ha excitado que todos esos hombres te miraran" "Sí, señor" le respondí. Subí mi pierna hasta su cadera y le rodee con ella, para estar más abierta y accesible. Y entonces, apartando las braguitas, guió su sexo, ya enfundado en un condón y me penetró. Se hundió en mí y me hizo suya allí en aquel baño. Fue un polvo salvaje, feroz y excitante que nos llevó a ambos a un maravilloso orgasmo. 

Para jugar con nosotros y realizar el reto primero lee esta entrada: 

Vamos a jugar 1er reto

¿Has realizado el reto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres saber más sobre el BDSM y la relación Amo- Sumisa? Puedes escríbirnos a cualquiera de nuestros emails

AmoGrey: amogreyamo@gmail.com

Sumisa Lee: secresumisa30@gmail.com


jueves, 7 de enero de 2021

VAMOS A JUGAR 1er RETO


Como bien ha dicho Sumisa Lee, vamos a empezar algo nuevo en el blog. A partir de hoy vamos a jugar tú y yo. Si eres sumisa y no tienes amo, pero quieres jugar, te voy a proponer un reto cada dos o tres días, debes cumplirlo y contarme una vez lo hayas hecho, como te has sentido. Sumisa Lee también participará en los retos y también ella contará su sentir, y también yo contare cual es mi sentir tanto con respecto a mi sumisa Lee como a cualquier otra sumisa que quiera participar en estos retos. 

Empezamos el primero de los retos: Tienes que salir a la calle con el vestido más sexy que tengas y caminar de la manera más sexy posible, para hacer que cualquier hombre que se cruce contigo no pueda evitar mirarte.

Para contar vuestras experiencias podéis escribirnos en el apartado de comentarios o si lo preferís para tener más privacidad, a nuestro correo: secresumisa30@gmail.com.

viernes, 20 de noviembre de 2020

ENVIDIA

 

  • Vamos a dar un paseo – me dijo Amo Grey – y quiero que te pongas esto.

Abrí la caja y dentro había una  especie de body hecho de tiras de cuero. Me lo puse, tal y como indicaban las instrucciones, ya que sin ellas, no lo hubiera podido hacer correctamente y mi Amo añadió:

  • Encima sólo llevarás el abrigo.

  • ¿Sólo? ¿Nada más?

  • Sí, nada más.

Me preguntaba que tendría pensado, que quería hacer y dónde quería ir. Obviamente, sabía que aquello me iba a incomodar un poco, y yo sabía que mi Amo me lo había pedido por eso. Para él, saber que me siento incómoda en ciertas circunstancias y aún así yo obedezco, es una manera de mostrarle hasta donde llega mi sumisión y una manera para llevarme hasta mis límites.

Salimos a la calle y dimos un paseo hasta el centro comercial que tenemos bastante cerca. Obviamente, hacía frio, ya sabéis que estos días, hace frío. Así que el frío se colaba por debajo del abrigo, lo que hacía que mi piel se erizara y mis pezones se pusieran tiesos como pitones. Llegamos al centro comercial. Como ya he dicho, yo me sentía un poco incomoda y allí más. Tenía miedo que la gente que caminaba a nuestro alrededor, se diera cuenta que iba desnuda bajo el abrigo. Amo Grey me llevaba cogida de la mano. Me arrastró hasta una de las tiendas de ropa y entramos. Me ordenó que buscara ropa, para disimular, obviamente, y lo hice. Mientras lo hacía, él se mantenía pegado a mí y cuando me entretenía un poco observando alguna prenda, aprovechaba para meter su mano dentro del abrigo y acariciarme. Unas veces mi sexo, otras mis tetas, lo que pudiera a fin de cuentas.


Cuando ya estaba bastante excitada, me ordenó que cogiera un par de prendas y nos dirigimos hacía el probador. Mi corazón empezó a latir fuertemente, estaba claro que lo que pretendía era que hiciéramos algo en el vestidor. Entramos, había algunos probadores ocupados, elegimos uno que estaba vacío. Sólo había una cortina para tapar la puerta, lo que significaba que nos iba a dejar bastante expuestos. Cerramos la cortina y Amo me ordenó:

  • Quítate el abrigo.

Obedecí dejando mi cuerpo desnudo, vestido solo con el body de tiras de cuero.

  • Arrodíllate, y saca mi polla, y luego me la lames lo mejor que puedas.

Sólo oír esa demanda ya me sentí excitada, húmeda. Es curioso, como aún en los momentos y lugares más inverosímiles, una sola orden de él me pone en pie de guerra. Lo hice, me arrodillé, le bajé la cremallera del pantalón y saqué su polla, empecé a lamerla suavemente, mientras Amo Grey colocaba sus manos entre mi pelo y empujaba mi cabeza. Estábamos colocados de tal manera, que podíamos vernos en el espejo del vestidor, lo que hacía la escena aún más excitante. Cada vez estaba más húmeda y más excitada. Llevé mi mano hasta mi sexo para acariciarme, pero en cuanto el Amo se dio cuenta dijo:

  • No, no te toques y sigue chupando zorra.

Uff, esas palabras, toda la situación, saber y pensar que había gente que podía oírnos y quizás adivinar lo que estábamos haciendo, me ponía a mil. Debo reconocer que soy un poco exhibicionistas en ese aspecto. Seguí lamiendo, chupeteando su polla, mientras oía gente que iba y venía en el vestidor, que se probaban ropa, etc.  Amo Grey gemía de vez en cuando, cuando metía toda su polla dentro de mi boca, sobre todo. Y yo también lo hacía a veces. La excitación era cada vez mayor en aquel vestidor. De repente,  me ordenó que me pusiera en pie, me colocó frente al espejo, sin duda iba a follarme y eso aún me excitó más. Guió su pene hacia mi vagina, y me penetró. Sentí como entraba en mi y todo mi cuerpo se estremeció. Temblé. Empezó a bombear, mientras me abrazaba y me decía, observándonos en el espejo.

  • Eres toda una puta, mi puta.

Siguió empujando, follándome, penetrándome, haciéndome suya. Y vernos en el espejo de aquella manera hizo que mi excitación aumentara de tal modo que no tardé mucho en llegar al orgasmo. Le pedí permiso para correrme y aguante lo justo para que me lo concediera y entonces me corrí, estrujando su verga dentro de mí. También él se corrió inmediatamente. Fue un momento maravilloso y poco me importó en ese momento, que nos oyeran.

Terminamos y me puse el abrigo de nuevo. Salimos del vestidor. La dependienta que había a la salida de los vestidores nos miró como si estuviera escandalizada. Pero tanto Amo Grey como yo, pasamos olímpicamente de ella. Para nosotros había sido un momento maravilloso y muy excitante. Saber que alguien había podido oírnos y descubierto lo que hacíamos era excitante, muy excitante. Y reconozco que eso me hace sentir puta, pero me gusta, me gusta sentirme así sobre todo cuando estoy con mi  Amo. Y que la gente que nos rodea sienta cierta envidia, porque estoy segura que más de uno sienten envidia.


martes, 20 de octubre de 2020

LA SILLA

Siento mis braguitas tan húmedas, y tantas ganas en mi cuerpo de que me poseas, que no sé si seré capaz de soportar más torturas. Llevó ya una par de horas atada a la silla, abierta y excitada como nunca, como siempre. Sabes como me gusta ser tu puta, como me gusta que me tortures, como me gusta sentir que soy tuya. Estar a tu merced y a tu disposición me llena por completo. 


Verdaderamente, creo que la idea de alquilar la casita de la montaña fue una muy buena idea. Los fines de semana allí, son maravillosos, pasamos todos los fines de semana jugando en la casita, sin que nadie nos moleste. Amo Grey como siempre, trata de que experimentemos y vivamos nuevas situaciones, nuevos momentos. Como este de la silla que he empezado a contar. Amo Grey me ató a la silla, con las piernas bien abiertas, desnuda. Primero me acarició por completo, para ir calentándome, luego empezó a pellizcar y tirar de mis pezones. Dolió, porque además tiró fuerte, le gusta hacerlo, tirar fuerte de mis pezones y hacerme gritar. Que le mire con cara de dolor, suplicándole que pare con mis ojos. Luego hizo lo mismo con mis labios vaginales, tiró de ellos haciendo que me dolieran. Y entonces, se alejó un rato, dejándome en la silla, adolorida, pero a la vez excitada. Podía sentir mi sexo húmedo, muy húmedo, cada vez más. Precisamente, a los pocos minutos, Amo Grey se acercó a mí y me dijo: 

- Mira que guarra eres, estás dejando la silla perdida con tus juguitos de puta. 

Pero lo curioso es que esas palabras me excitaron aún más. Amo Grey tenía todos los juguetes dispuestos sobre la mesa del comedor a unos metros de mí y de la silla. Vi como se acercaba a ellos, y elegía uno. El consolador mediano. Lo acercó a mi boca y me ordenó: 

- Chúpalo. 

Obedecí y luego lo llevó hasta mi sexo, y empezó a meterlo en mi sexo, despacio, poco a poco, para luego, sacarlo despacio y poco a poco de nuevo. Estuvo así un minuto hasta que empecé a suplicarle. 

- Señor, por favor. 

- ¿Qué quieres? - me preguntó. 

- Mas deprisa - acerté a decir por fin. 

Pero en lugar de hacerme caso, lo sacó. Dejándome con las ganas. Acarició entonces mi clítoris con un par de dedos y me estremecí. Luego, se alejó de nuevo, se sentó en el sofá que estaba frente a mí y estuvo durante un rato allí sentado, observándome, acariciándose su sexo, que estaba duro y grande o al menos lo parecía, dentro de sus pantalones. Lo sacó y se acercó a mí de nuevo, acercándolo a mi boca y ordenándome: 

- Chupa, puta. 

Abrí la boca y sentí como introducía su polla y empecé a chuparla, a saborearla. Delicioso manjar saboree tan bien como supe, hasta que Amo Grey me ordenó que parara. Se dirigió a la mesa y cogió un consolador. Lo encendió y lo acercó a mi clítoris, y empezó a moverlo, a apretarlo contra mi clítoris, causándome oleadas de placer que me hacían estremecer. Y cuando sentía que estaba cerca del orgasmo, paraba, lo alejaba de mi sexo y me dejaba descansar unos minutos. Hasta que cuando ya no podía más, paró, guardó todos los instrumentos, me desató de la silla y me dijo: 

- Date una ducha fría y vamos a cenar. 

Fin del juego. 

lunes, 12 de octubre de 2020

LA CADENA

Puesto que con esto del Covid, hay muchas actividades que no podemos hacer, no podemos ir al local BDSM, ni podemos reunirnos con demasiada gente. Hace unos días, decidimos alquilar una casita para ir los fines de semana. Es una casita aislada, en un lugar muy bonito, rodeado de arboles. Una casita de madera, no muy grande. Siempre he soñado con tener una casa así, y Amo Grey lo sabía. La vió en un portal inmobiliario y decidió alquilarla. Así que el otro día me llevó. No me dijo nada, pues quería que fuera una sorpresa, sólo me dijo: 

- Haz la maleta para un par de días, tenemos un plan este fin de semana. 

Así que intrigada y emocionada lo hice, preparé la maleta y el viernes por la tarde, a media tarde marchamos hacía la casa. Le pregunté a Amo Grey donde ibamos un para de veces pero no me lo dijo, sólo me dijo que era una sorpresa y que ya lo veía. Cuando llegamos enseguida me enamoré de la casa al verla. Y fué entonces cuando me dijo que la había alquilado para ir los fines de semana y además con opción a compra si así lo decidíamos al terminar el contrato de seis meses que había firmado. Entramos en la casa y como ya he dicho me enamoré nada más verla. No era muy grande, tenía un salón comedor con cocina y  una pequeña chimenea, una habitación y un baño. También tenia una pequeña terrazita a la que se accedía desde la habitación y mucho campo y bosque alrededor. La verdad es que era una lugar encantador y maravilloso y me encantó. 

Dispuestos a pasar el fin de semana allí, primero fuimos al pueblo más cercano a comprar todo lo necesario para cenar y desayunar. Una vez en la casa, hice la cena y tras cenar Amo Grey me dijo: 

- Ponte el corsé que te he dicho que pusieras en la maleta y el collar, tengo algo preparado que seguro te encanta. 

Obedecí y me vestí con el corsé y el collar, me puse unas medias negras y unos zapatos de tacón, nada más. Y salí al salón. 

- Perfecta - dijo Amo Grey al verme. 

Y entonces ví como de su bolsa de deporte sacaba una cadena como las que llevan los perros. Era algo de lo que habíamos hablado varias veces, de que a él le haría ilusión un día, llevarme atada de una cadena, y pasearme por la calle o por el local BDSM con ella. A mi me había parecido una muy buena idea, además de erótica y excitante. Enganchó la cadena en mi collar y tirando dijo: 

- Vamos sumisa Lee, vamos a dar un paseo. 

Vi que llevaba un cepillo de pelo entre las manos, además de algo en los bolsillos del pantalón. Salimos de la casa y tirando él de la cadena, empezamos a caminar por el alrededor de la casa. Ir medio desnuda y guiada por la cadena por "la calle" la verdad es que me excitaba, aunque también me daba miedo que alguien pudiera vernos y descubrirnos. Caminamos un poco, buscando un lugar que no estuviera muy a la vista. Finalmente lo encontramos entre unos cuantos matorrales y arboles. 

- Vamos a ver - empezó a decir Amo Grey mientras acariciaba mis senos con el cepillo por el lado de las cerdas. 

Lo movió por encima de mis pezones, haciendome estremecer, y pegando algunos golpecitos. Luego descendió hasta mi sexo. 

- Abre las piernas - me ordenó y restregó el cepillo por mi sexo, luego dandole la vuelta, restrego el mango por mi sexo. 

- ¿ Quieres que te folle con esto? - me preguntó. 

- No, no Señor - le respondí. 

Luego tirando de la cadena me ordenó: 

- Arrodíllate en el suelo, ponte en cuatro como una perra. 


Obedecí poniéndome en cuatro y entonces, vi que sacaba un vibrador del bolsillo del pantalón. Lo puso en marcha y empezó a restregarlo por mi sexo, haciendo que me estremeciera y excitara. 

- ¿Quieres que te folle como a una perra? - me preguntó, sabiendo, porque habíamos hablado de ello anteriormente, que aquello me causaba cierta humillación. 

- No, Señor 

Movió el vibrador y finalmente lo metió dentro de mí. Me estremecí y empezó a moverlo dentro y fuera diciendo: 

- Mira como te follo con el vibrador, mírate, como te gusta. Eres un perra en celo - dijo. 

Aquellas palabras, como ya he dicho, me hacían sentir humillada, pero a la vez me excitaba. Quería, pero no quería, era una serie de sensaciones encontradas las unas contra las otras. Finalmente Amo Grey sacó el vibrador y se colocó él tras de mí, apoyándose sobre mi espalda, poniéndose en cuatro sobre mi. Se desabrochó el pantalón y sacó su miembro dejándolo descansar en mi entrepierna. Estaba duro y grande. 

- Voy a follarte como una perra - dijo, y lo primero que salió de mi boca fue un:

- No, no.

 Pero en realidad, lo estaba deseando, quería que lo hiciera. Que me follara allí mismo, en aquella posición, como si fuera una perra. Y así lo hizo, metió su polla dentro de mí y me folló. Me hizo suya una vez más, haciendo realidad otra de nuestras fantasias compartidas en la que yo me convertí en su perra. 

 

lunes, 5 de octubre de 2020

SEXO VEGANO

- Compra una zanahoria bien grande y un pepino pequeño - me dijo la otra tarde Amo Grey cuando le dije que me iba a la compra. 
Sabía perfectamente para que lo quería. Llevaba unos días diciendo que le aburría eso de meterme sólo los consoladores y que quería probar otras cosas. 
Cuando a llegué a casa con ellas, Amo Grey se aseguró de que las pusiera en la nevera. Y luego me dijo que íbamos a tener una sesión vegana. 
Así pues, tras la cena, Amo Grey me mandó que me fuera a la habitación y me desnudara y pusiera el collar y luego fuera a la cocina. En la cocina, él ya había dispuesto todo. Me hizo sentar en la silla, me ató a ella y empezó a dar vueltas a mi alrededor. 
- Bien, ¿Cómo está mi putita hoy? 
- Intrigada - le dije. 
- ¡Uhm eso me gusta! Vamos a ver - cogió la zanahoria y empezó a acariciarme con ella, la cara, descendiendo por mi cuello, pasando con la punta por él, descendiendo y llegando a mis tetas. Pasó la zanahoria por ellas, y luego, acercando su boca, lamió y chupó mis pezones, excitando y haciéndome estremecer. 
Gemí. Siguió bajando con la zanahoria por mi vientre hasta llegar a mi sexo, la pasó por mis labios vaginales, mi clítoris y metió un poco, la punta en mi sexo. Lo justo para que no me emocionara demasiado. 
- ¿Quieres que te folle con la zanahoria? 
-  No, sí- respondí contradiciéndome, pues aunque era una idea atractiva, también me hacía sentir un poco humillada. 
Entonces me desató de la silla, me ató las manos detrás de mi espalda, y me hizo doblar sobre la mesa de la cocina. Mi sexo palpitaba, sediento de su sexo o de cualquier cosa que me llenara. Vi que ponía un condón a la zanahoria y otro al pepino. Acarició mi sexo y luego acercó la zanahoria, yo no podía dejar de jadear, de sentirme excitada. Y entonces, sentí como metía la zanahoria en mi sexo, sentí como entraba, y sentí como mi sexo se contraía alrededor al sentir el frio de la zanahoria. Luego empezó a moverla dentro y fuera, dentro y fuera, mientras yo gemía, y me estremecía. 
- ¡Uhm nena, estás preciosa con la zanahoria metida en tu coño! - dijo Amo Grey, y sacando su móvil me hizo una foto. Luego me la enseñó. 
Era una imagen erótica, pero también me hacía sentir un tanto humillada. Aquel era mi coño y tenía una zanahoria insertada, que además me estaba dando placer. ¿Hay algo más humillante que eso? Supongo que sí, pero en ese momento, para mí eso era lo más humillante que hasta ese momento había sentido. La movió un poco más, hasta que me llevó casi al borde del orgasmo, y entonces la sacó. Cogió el pepino y sentí como lo ponía en la entrada de mi sexo, empezó a empujarlo despacio, pues era un poco más grueso que su polla y que cualquier otra cosa que antes hubiéramos usado.  Lo empujó suavemente y logró que entrara un poco, luego lo fué metiendo despacio. Cuando creyó que ya había suficiente, lo movió dentro y fuera, de nuevo el placer, mi cuerpo convulsionándose, y excitada como estaba,  Amo Grey cogió la zanahoria y la metió en mi culo. Movió ambas cosas un poco, dentro y fuera, haciéndome estremecer, haciéndome sentir el frio de ambas verduras en mis agujeros. Gemí, mis agujeros apretaban las verduras. Podía sentir las convulsiones. Hizo otra foto, luego sacó ambas verduras y me enseñó la foto. 
- Están preciosos tus agujeros con las verduras ¿verdad? 
Gemí, de nuevo me sentí humillada, pero excitada a la vez. El placer aumentó, y entonces Amo Grey, guió su polla hasta mi agujero vaginal, empujó con fuerza y me penetró haciéndome gritar. Tiró de mi pelo, sujetándome de él y empecé a gemir, a sentir su sexo caliente dentro de mí, el placer. Y me folló, me poseyó como sólo él sabe hacer, haciendo que todo mi cuerpo se convulsionara, y llevándome de nuevo hasta un maravilloso orgasmo. 
- Ahora ya puedes decir que has probado el sexo vegano - me dijo Amo Grey cuando me acunó entre sus brazos durante el aftercare. 
Y había sido un sexo vegano maravilloso.
 

viernes, 25 de septiembre de 2020

CHUPALO

Amo Grey colocó el vibrador en el suelo, fijandolo con la ventosa que tenia y me ordenó: 
- Ahora chúpalo, cómetelo como si fuera mi polla. 
Sabía que aquel juego me haría sentir humillada. Se lo había contado hacía un par de días antes, cuando estábamos viendo una peli porno.  Y supongo que en cuanto se lo dije, pensó que sería un juego divertido. 
Dudé un segundo, pero finalmente lo hice, acerqué mi boca al vibrador y primero lamí el glande suavemente. 
- Vamos puta, métetelo todo dentro de la boca, quiero ver como lo chupas, como lo lames y como disfrutas haciéndolo. 
Todo mi cuerpo se estremeció al oír sus palabras. Y obedecí a pesar del sentimiento de humillación que me embargaba. Lamí la polla de latex y mientras lo hacía sentí como Amo Grey sacudía su flogger sobre mis nalgas desnudas, una, dos, tres veces, haciendo que me excitara. Al cabo de un rato me dijo: 
- Muy bien, lo has hecho muy bien. Ahora puedes desnudarme y comérmela a mí. 
Todo mi cuerpo se estremeció y de nuevo, acercándome a él obedecí. Amo Grey estaba de pie, bajé la cremallera de su pantalón de cuero, saqué su polla y empezó a lamerlo suavemente. Disfruté de aquel momento, de la sensación de su polla en mi boca, de su sabor. Al igual que él. 


 

viernes, 18 de septiembre de 2020

BAJO EL VESTIDO


Me gusta Amo Grey porque siempre me sorprende con algo nuevo, y eso hace que nuestra relación sea sorprendente y que nunca sepa que debo esperar. Y eso lo digo porque no hace muchos dias, se le ocurrió algo que no habíamos hecho antes. 
Nos levantamos por la mañana, me duché y antes de que me vistiera Amo Grey me dijo: 
- Ven aquí preciosa, tengo un nuevo juego para tí hoy. 
Me acerqué hasta él, tenía una cuerda de algodon entre las manos, que parecía bastante larga. 
- Vas a llevar esto debajo del vestido, hoy. Nada más solo esto - me dijo, empezando a enredar las cuerdas alrededor de mi cuerpo. 
Las enredó, por mi torax, por debajo de mis pechos, luego por encima, enmarcandolos, luego descendió hasta mi sexo, haciendome abrir las piernas, enredó la cuerda alrededor de mi sexo enmarcandolo, cuando terminó, me ordenó: 
- Camina hacía la puerta y vuelve. 

Obedecí caminando hacía la puerta y sintiendo como la cuerda rozaba mi sexo produciendome cierto placer. 
- Muy bien ¿cómo se siente? - me preguntó. 
- Un poco molesto pero agradable a la vez también,
- ¿Te excita? 
- Sí, un poco, 
- Bien, vistete. Cuando volvamos por la noche te lo quitaré, 
- Sí Señor. 
Así pues, pasé el día con la cuerda anudada a mi cuerpo, debajo del vestido. Fue un día diferente y peculiar. A ratos me sentía bien, era agradable y me causaba cierto placer, pero a ratos era un tanto insoportable, incluso doloroso sentir las cuerdas rozando mi sexo. Eso sí, me hacían recordar continuamente que aquello era un juego de mi Amo, y que lo hacía porque era suya, porque le gustaba verme sufrir y gozar a partes iguales. 
Cuando volvimos a casa y llegó el momento de quitarme las cuerdas, yo estaba a mil, el roce de la cuerda en mi sexo, el pellizco que me había producido en él, hacia que estuviera sensible y excitada. Amo Grey me preguntó que sentía, que había sentido y se lo conté. Le dije que durante todo el día, me había sentido excitada e incomoda a partes iguales y que sentir el roce de las cuerdas, había hecho que no pudiera dejar de pensar en él y en que era suya. 
- ¿Y ahora como te sientes? 
- Excitada, sensible. 
Rozó mi sexo con sus dedos y me estremecí. 
- Bastante sensible, por lo que veo - señaló. 
- Sí, Señor. 
- ¿Quieres que te folle? - me preguntó. 
- Sí, Señor, me gustaría, si tú quieres. 
Y lo hicimos. Fue muy sensitivo y maravilloso. 

viernes, 4 de septiembre de 2020

SORPRESA EXCITANTE

Hola, ya hemos vuelto de las vacaciones así que aquí seguimos con nuestra aventuras, reemprendo el blog con un nuevo post de Archivo, sobre ser usada como mueble. 

El otro día, justo un par de días después del fin de semana que pasamos junto a Sir Marlon, Amo Grey me tenía preparada una sorpresa. Me invitó a cenar en su casa, últimamente, eso supone que además me quedaré a pasar la noche allí. 
Me dijo que tenía una sorpresa preparada. Cuando llegamos a su casa yo estaba supernerviosa. Me dijo que tras las cena vendría la sorpresa. Al terminar me ordenó que me desnudara y me pusiera en cuatro frente al sofá del salón. Obedecí y vi que ponía una bandeja bastante grande sobre mi espalda. Y entonces me di cuenta, iba a ser usada como mesita de café. Era una de mis fantasías, así que imaginaros mi alegría y excitación al ver que iba a cumplir esa fantasía. Puso unos vasos y una botella o eso me pareció por el peso. Luego dijo: 
- Espero que no tarden mucho mis invitados. 
Oír aquello me puso más nerviosa de lo que ya estaba. Amo Grey me dio las última indicaciones: 
- No debes moverte, ni siquiera un milimetro pase lo que pase, ya sea te toquen, te acaricien o te rocen, ya que se supone que eres una mesa. Si te mueves lo más mínimo, te castigaré luego. ¿Entendido?
- Si Señor - respondí. 
Tras eso sonó el timbre. Amo Grey fue a abrir la puerta y oí que saludaba: 
- Bienvenidos, pasad. 
- Gracias, vamos perra - era la inconfundible voz de Sir Marlon y supuse, iba con su sumisa. 
Entraron y Amo Grey les pidió que tomaran asiento y les preguntó si deseaban tomar algo. 
- Preciosa mesa - dijo Sir Marlon.
- Sí, es nueva - respondió Amo Grey.
Saber que me estaban mirando, mientras estaba en  aquella posición me excitó. Y entonces noté una mano acariciando mi culo. 
- Es de buen material - dijo Sir Marlon, que aventuró su mano hasta mi sexo y lo acarició suavemente. 
Yo estaba a mil, superexcitada, pero además me empezaban a doler los brazos por el esfuerzo de tener que soportar la bandeja que tenía apoyada en la espalda. También Amo Grey acercó su mano y acarició mis senos diciendo: 
- Si, realmente es de un buen material - tiró de mis pezones y a punto estuve de gemir, pero me contuve. Eso sí, no pude evitar moverme ligeramente lo que provocó un aviso por parte de Amo Grey diciendo - No puedes moverte, puta. 
Traté de mantenerme quieta. El resto de la velada, los dos Amos hablaron entre ellos, sobre sesiones, técnicas de excitación, tortura, etc, mientras yo trataba de mantener la postura sin moverme aunque cada vez se me hacía más difícil pues me dolían las manos al tenerlas apoyadas sobre el suelo. Me moví un par de veces más, siendo reprendida. Y cuando finalmente, Sir Marlon y su sumisa se marcharon, Amo Grey sacó la bandeja de mi espalda, me hizo levantar y llevándome hasta la puerta que separaba el salón del recibidor, me enseño las cadenas que había colgado con unas alcayatas y me dijo:
- Hoy te azotaré aquí, mientras tus brazos penden de las cadenas. 

sábado, 25 de julio de 2020

EL TRONO

- Hoy tengo algo para tí - me dice Amo Grey, cuando llegamos al club.
- ¿Y que es? - le pregunto curiosa.
- Luego lo sabrás - me dice.
Tomamos una copa, él un poco de coñac, yo prefiero un vino blanco. Esos nos achispa y enseguida empezamos a coquetear el uno con él otro. Hasta que Amo Grey, toma las riendas de la situación y cogiéndome de la mano me lleva hasta la mazmorra que alquilamos de vez en cuando para jugar.
- Cierra los ojos - me dice antes de que entremos.
Obedezco y entramos. Él me lleva y me dirige. Nos paramos, calculo que debemos estar en medio de la sala, aunque en realidad, soy muy mala para orientarme cuando voy a ciegas.
- Abre los ojos.
De nuevo obedezco y frente a mí veo una silla que más que una silla parece un trono. Es de madera hermosamente tallada. Y el asiento y el respaldo de terciopelo rojo.
- ¿Qué es esto? - le pregunto sin entender demasiado bien para que nos va a servir.
- Se llama el trono de la puta. Y obviamente, la puta será tú. Así que este es tu trono - Me explica.
- Y ¿Cómo se supone que debemos usarlo? - le pregunto.
- Hoy estás muy preguntona. Desnúdate - me ordenó.
Obedecí y me desnudé.
- Ahora siéntate sobre la silla.
Lo hice. Y entonces Amo Grey, tomó mis piernas y me las abrió colocando cada una de ellas por encima de los brazos de la silla. Sacó una cuerda y me las ató por los tobillos, pasando la cuerda por debajo de la silla, de modo que mis piernas quedaron abiertas y no podía cerrarlas. Después, cogió mis brazos, saco otra cuerda, esta vez una más pequeña y me ató los brazos por detrás del respaldo de la silla. Estaba abierta y totalmente expuesta para él.
- Bien, ahora ya puedo jugar con mi puta - declaró, haciendo que me estremeciera. ¿Qué juegos habría ideado para mí Amo Grey?

martes, 9 de junio de 2020

JUEGOS DE PLACER

A veces no hace falta tener aparatos extraños, ni  maquinas imposibles para practicar el BDSM y para atar a una persona y jugar con ella. El BDSM también se puede hacer con objetos cotidianos que a veces dan mucho juego. Por ejemplo, una simple silla puede dar mucho juego.
Imaginemos, tu Amo quiere atarte y follarte, pero como he dicho, no tiene cepo, no tiene caballete, pero tiene sillas, mesas, sillones, la cama, etc. Así que hoy ha decidido que con una silla, un vibrador y poco más, te va a someter a uno de sus juegos. Te hace sentar en la silla te ata a ella, las manos en la espalda, tras el respaldo de la silla, las piernas bien abiertas a las patas de la silla. Estás a su entera disposición, así que enciende el vibrador y durante un rato te tortura con él, haciendo que tengas varios orgasmos. Por ejemplo, luego te hace chuparle la polla, te desata y te pone de rodillas sobre la silla, apoyándote en el respaldo y te folla.
Si por ejemplo, hoy ha decidido usar el sofá, te hace poner de rodillas sobre él, apoyando tu torso sobre el respaldo, dándole la espalda, o mejor dicho, el culo a él. Te ata los brazos, ya sea a la espalda o por encima de tu cabeza, te tortura con el vibrador, te masturba con sus propias manos y finalmente te folla.
Otro día utilizará la mesa, atándote boca abajo a las patas de la misma. Y de nuevo, torturas, masturbación, vibradores, y follarte hasta que acabes rendida tras varios orgasmos.
Como digo, los objetos cotidianos dan mucho juego. También se pueden usar, velas como consoladores, eso sí, envolviéndolas con condones, o destornilladores, usando la parte del mango, o el mango del plumero de polvo, etc. Como ya digo, siempre envueltos con un condón para mantener las medidas de higiene. En fin, hay que utilizar la imaginación, pero seguro que si observas a tu alrededor hay más de un objeto que puedes utilizar en tus juegos como juguete de placer.

lunes, 18 de mayo de 2020

EN EL CABALLETE

Bueno, el otro día no lo expliqué porque me olvidé, pero en la mazmorra también tenemos un caballete, al que Amo Grey me ata, para someterme a sesiones de spank.
Recuerdo el primer día que lo usamos, fue algo maravilloso y novedoso, muy satisfactorio para ambos, porque además de la sesión de spank al final, terminó follándome.
Bien, me hizo doblar sobe el caballete y ató las munequeras de cuero a unas cadenas que hay en las patas del caballete, y luego mis piernas abiertas también las ató a las otras patas del caballete. Estaba totalmente abierta y a su disposición. Empezó acariciándome suavemente el culo, las piernas. A continuación empezó a pegarme con la mano en las nalgas. Primero suavemente, después un poco más rápida y fuertemente. A continuación, cogió un flogger y empezó a azotarme en el culo, primero no muy fuerte y luego un poco más fuerte, haciendo que poco a poco mi culo se calentara y empezara a sentirme excitada. Empecé a gemir excitada, sentía mi coño cada vez más húmedo y no tarde en estremecerme. Dejó el flogger a un lado y siguió acariciando mi sexo, metiendo un dedo dentro de mi vagina, moviéndolo dentro y fuera, mientras con la otra mano, me pegaba en las nalgas. Yo gemia sin parar, no podía evitarlo, cada vez estaba más excitada, me dolia el coño del deseo que sentía. Quería más. Cuando veía que estaba a punto de correrme, sacaba sus dedos de mí y me acariciaba suavemente, sabiendo que eso hacía que la excitación disminuyera. Oí que se bajaba la cremallera del pantalón que llevaba puesto, pues hasta aquel momento había estado vestido. Y entonces, situándose tras de mí, guió su verga hasta mi vagina, la humedeció con mis jugos y me penetró. Empezó a moverse, dentro y fuera, dentro y fuera, logrando que de nuevo, llegara hasta el borde del orgasmo unas cuantas veces, y cada vez que él sabía que estaba a punto de correrme, sacaba su polla de mi, para meterla de nuevo, luego, unos minutos más tarde, cuando yo ya me había calmado. Pero la última vez justo en el momento en que sacaba su sexo de mí, yo me corrí irremediablemente, gimiendo de placer. Tras eso, llevó su polla hasta mi boca y me hizo chupársela, hasta que también él se corrió. Fue una sesión maravillosa aunque terminara con un orgasmo arruinado por mi parte. Aunque creo que a Amo Grey le encanta cuando logra que tenga uno de esos orgasmos.

miércoles, 19 de febrero de 2020

JUEGO DE DOS

Le gusta jugar con sus dedos, metérmelos en mi coño y acariciar, meterlos y sacarlos y llevarme hasta el éxtasis.
En realidad, son muchos los juegos que le gustan, yo creo que más que jugar conmigo, lo que le gusta es excitarme, controlar mi placer, llevarme hasta el borde del orgasmo y entonces, negármelo, no permitir que me corra. Y así demostrarme que él tiene el control de mi placer. Y a mi, en el fondo también me gusta eso, me gusta ser su juguete, me gusta morirme de placer y que no pueda correrme hasta que él me da permiso, saber que él tiene el control de mi placer, de mi deseo. Es un juego de dos, un juego maravilloso, un juego que nos hace cómplices, amantes, amigos, Amo y Sumisa. Un juego que nos encanta a ambos.