A Amo Grey le gusta que me ponga medias con liguero. Obviamente, la premisa es que no lleve braguitas y debo llevar falda, a poder ser corta. Porque a Amo Grey le encanta quitarme el liguero o también dejarlo puesto. Sea como sea estoy descubriendo a todo un fetichista en mi Amo.
lunes, 5 de julio de 2021
EL LIGUERO - LOS JUEGOS PERVERSOS DE MI JEFE
viernes, 25 de junio de 2021
LOS JUEGOS PERVERSOS DE MI AMO - HACERLO EN LA OFICINA
No sabéis como duelen así, que a pesar de que lo hago, me pongo una, y luego la otra, no las aguanto mucho tiempo la verdad, es algo tan doloroso, que empiezo casi a hiperventilar y mi Amo deja que me las quite. Cuando lo hago, el dolor perdura en mis pezones durante un rato. Vuelvo a acariciar y sobar mis tetas y entonces mi Amo me ordena que vuelva a mi trabajo.
Oigo la cremallera de su pantalón bajando, todo mi cuerpo se estremece. Tira de mi cadera para acomodarme en un ángulo de 90 grados, de modo que mis tetas quedan dentro del lavamanos y yo apoyada sobre el grifo, restriega su hinchada verga por mi humedad. Gimo. La quiero dentro y la quiero ya, pero él se hace esperar un poco más. No puedo más, estoy a mil, y lo deseo tanto. Siento que empuja con su glande dentro de mí y finalmente me penetra. Gimo, casi grito al sentirlo. Luego empieza a moverse, dentro y fuera, dentro y fuera, y lo hace durante unos minutos que se me antojan pocos al final cuando siento que se corre y yo no he podido llegar, porque él muy sabiamente, ha sabido controlar para que yo no me corriera. Se aparta, mientras yo siento la frustración de no haber conseguido lo que tanto deseaba. Me besa de nuevo en el cuello y sale del baño.
jueves, 18 de marzo de 2021
COMO MANTENER A TU SUMISA EXCITADA
Obviamente, mantener a su sumisa excitada para que cuando tengáis un encuentro o sesión, esté a punto de caramelo no es fácil. Así que aquí os doy unos consejos de que hacer. Y así es como lo hago yo con mi sumisa Lee.
Si tenéis la oportunidad de trabajar juntos, por ejemplo, lo que puedes hacer es llamarla cada x tiempo, pongamos cada dos horas o hora y media a tu despacho (en el caso de que tu seas su jefe y ella tu empleada) y allí la masturbas por un minuto, por ejemplo.
Si no trabajáis juntos, también hay maneras de mantenerla excitada, le puedes enviar mensajes o fotos eróticas de parejas o de sumisas, y le puedes escribir describiendo lo que le harías si fuerais tu y ella, por ejemplo, contandole siempre cosas que sabes que la excitan.
Si por ejemplo, no pudieras tener contacto con ella mientras estais en el trabajo, entonces puedes ordenarle que se masturbe ella misma cada hora y media o dos horas, pensando en algo que la excite.
viernes, 15 de enero de 2021
VAMOS A JUGAR 2º RETO TOCATE
Vamos a por el segundo reto:
En una habitación donde puedas estar a solas. Desnúdate por completo. Empieza tocándote y acariciándote las tetas, pellizca y estira tus pezones. Luego acaríciate y desciende hasta tu sexo, acaríciate el coño, pasa tus dedos por tus labios vaginales, por los pliegues comprueba la humedad, trata de untar tus dedos en ella, luego chúpalos, siente el sabor de tus sexo en tu boca. Y ahora cuéntame como ha ido, que has sentido.
¿Has realizado el reto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres saber más sobre el BDSM y la relación Amo- Sumisa? Puedes escríbirnos a cualquiera de nuestros emails
AmoGrey: amogreyamo@gmail.com
Sumisa Lee: secresumisa30@gmail.com
viernes, 24 de julio de 2020
EL CAMBIO DE MARCHAS
-Antes de que salgas del coche, tienes un castigo que realizar.
- ¿Aquí, ahora? - me preguntó extrañada.
- Sí, ahora y aquí. Quiero que te masturbes con el cambio de marchas.
- ¿Quéee? - dijo sorprendida, mientras yo sacaba un condón de mi bolsillo y lo ponia sobre la palanca de cambio.
Me puse en el asiento trasero del coche, dándole espacio para que pudiera acomodarse en la parte delantera. Vi como se subía el vestido, y como se colocaba frente a la palanca de cambios. Me miró con cierto desaire, haciendo evidente que aquello no le gustaba ni en lo más mínimo. Pero me obedeció, se rozó ligeramente primero contra la palanca, hizo que esta rozara su clítoris y vi como, tanto su sexo como la palanca empezaban a humedecerse.
- Muy bien, lo estás haciendo muy bien putita.
Supongo que por el roce, o porque realmente la situación le excitaba empezó a gemir y a rozarse más rápido sobre la palanca de cambios.
- Métetela dentro - la animé.
- No, Señor - dijo ella, poniéndose roja como un tomate. Realmente la situación le incomodaba y avergonzaba.
- Haz lo que te digo o subiremos a casa por las escaleras, y tendrás que ir desnuda y atada a la correa - la amenacé. Cosa que funcionó ya que se deslizó sobre ella, haciendo que la empuñadura entrara dentro de su mojadito sexo.
Aquello hizo que mi pajarito despertara, aunque ya llevaba un rato un tanto revolucionado. Entonces, Sumisa Lee me miró a los ojos y como si eso le hubiera dado fuerza, empezó a moverse encima de ella, haciendo que la empuñadura entrara y saliera de ella, follandola. No tardó en empezar a gemir y sentir placer. Lo veía en su expresión y sabía que si seguía follandose con la palanca, acabaría corriéndose, así que le dije:
- Basta. Ven aquí.
Yo estaba duro como una piedra. Me desabroché el pantalón, saqué mi polla y tiré de mi sumisa hacía mí, sentándola sobre mi verga. Gritó cuando entré en ella, y luego se dejó llevar, ella sabe muy bien, que me gusta ser yo quien controle, así que la sujeté fuerte, abrazándola y empujé fuerte una y otra vez hasta que tanto ella como yo alcanzamos el orgasmo. Tras eso, nos fundimos en besos y abrazos y nos quedamos abrazados un rato. Hasta que me di cuenta de que Lee se estaba durmiendo, así que la desperté y subimos a casa.
sábado, 4 de julio de 2020
INSPECCIÓN
Suele hacerlo cada x tiempo esto de inspeccionar, es decir, comprobar si mi sexo está bien depilado, si hoy me he puesto la ropa correcta que a él le gusta, etc.
Él como siempre que toca inspección, me esperaba en el sofá del salón, perfectamente vestido con su traje y corbata, listo para ir a trabajar.
Me presenté ante él, sin la falda, sólo con medias, y la ropa interior, bueno en realidad, sólo el sujetador y liguero, ya que como sabéis, casi nunca o muy pocas veces llevo braguitas. Amo observó detenidamente y me dijo:
- Te toca ya depilación, pide cita para esta tarde - me dice.
- Sí, Señor.
- Ven aquí - me insta para que me acerque a él.
Obedezco y me situo entre sus piernas. Me mira y sin quitar sus ojos de mi vista siento como mete un par de dedos entre mis piernas, las abro un poco mientras él acaricia, moja sus dedos en mi humedad y luego los mete dentro, y gimo, sin apartar su vista de la mía, mueve sus dedos dentro y fuera de mí, una, dos, tres veces. Jadeo, me gusta, me excita. Finalmente saca sus dedos de mí, y sin dejar de mirarme los lame, los chupa, saboreando mis jugos. Se pone en pie frente a mí, sin dejar de mirarme a los ojos, pasa sus dedos por mis labios, esos que ha metido dentro de mí y luego a chupado, mientras dice:
- Eres deliciosa. Vistete, nos vamos en cinco minutos.
Me besa suavemente en los labios y se aleja hacía la cocina. Yo vuelvo a la habitación, estoy tan excitada que me siento tentada de acostarme sobre la cama y masturbarme, pero enseguida oído su voz desde la puerta que me dice:
- Ni se te ocurra, vístete y vámonos ya.
A veces me conoce más de lo que me conozco yo a mi misma y me sorprende adivinando lo que pienso. Pero eso le hace más atractivo para mí.
martes, 30 de junio de 2020
ARDIENDO
Mientras abre la puerta me dice susurrando:
- ¿Estás ansiosa por un poco de polla, verdad?
- Sí, Señor.
Entramos en casa, él cierra la puerta tras de si. Dejamos la chaquetas en el armario del recibidor y luego, me coge de la mano y me lleva hasta el salón. Allí, me lleva hasta la mesa, me tumba sobre ella, me sube el vestido dejando mi sexo a su vista, mete su mano entre mis piernas justo en el mismo instante que me ordena:
- Abre un poco las piernas.
Obedezco y le dejo hacer. Estamos los dos vestidos y eso me excita mucho, y él lo sabe. Siento sus dedos suaves hurgando entre los pliegues de mi sexo, buscando mi clítoris y cuando lo halla, lo acaricia trazando suaves círculos sobre él. No tardo en empezar a gemir y estremecerme de placer. Cuando estoy casi a punto de correrme, Amo Grey se detiene, y me dice:
- Anda, ve y desnúdate y me esperas en la habitación desnuda y en posición de espera.
Obedezco, excitada como nunca. Me desnudo. Me pongo sobre el suelo de rodillas, con las piernas abiertas y las manos sobre mis rodillas. Al cabo de unos minutos aparece él.
- Bien, srta. Dime que harías por conseguir un orgasmo - me preguntó.
- Cualquier cosa, Señor.
- ¿Incluso rozarte contra la punta de mi zapato? - me preguntó acercandola a mi sexo.
- Sí, Señor.
- Pues hazlo - me ordenó, sabiendo cuando me gusta y la vez me disgusta hacer algo así.
Empecé a rozarme contra la punta de su zapato, buscando la posición correcta y en cuanto lo conseguí, empecé a sentir el placer que me producia. Tenía los ojos cerrados, tratando de concentrarme y de no verme en aquella posición tan comprometida, pues me daba verguenza.
- Abre los ojos y mírame. - Me ordenó Amo Grey. Obedecí abriendo los ojos, mientras seguia rozándome contra la punta de su zapato. Estaba apunto de correrme ya, cuando Amo Grey, que controlaba muy bien los tiempos me ordenó nuevamente:
- Para, y apártate.
Lo hice, justo en el momento en que estaba a punto de correrme y de nuevo, como a Amo Grey le gusta, tuve un orgasmo arruinado. Gemí y me convulsioné, pero la decepción se apoderó de mí y un par de lágrimas cayeron por mis mejillas. Eran lágrimas de frustración. Amo Grey me dijo entonces:
- Muy bien, lo has hecho muy bien - y me abrazó contra él, cogiéndome luego en brazos y dejándome sobre la cama, se acurrucó a mi lado y me abrazó.
miércoles, 19 de febrero de 2020
JUEGO DE DOS
En realidad, son muchos los juegos que le gustan, yo creo que más que jugar conmigo, lo que le gusta es excitarme, controlar mi placer, llevarme hasta el borde del orgasmo y entonces, negármelo, no permitir que me corra. Y así demostrarme que él tiene el control de mi placer. Y a mi, en el fondo también me gusta eso, me gusta ser su juguete, me gusta morirme de placer y que no pueda correrme hasta que él me da permiso, saber que él tiene el control de mi placer, de mi deseo. Es un juego de dos, un juego maravilloso, un juego que nos hace cómplices, amantes, amigos, Amo y Sumisa. Un juego que nos encanta a ambos.









