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lunes, 24 de mayo de 2021

ROJO ARDIENTE

Atada a la mesa, con las piernas abiertas, veo su culo rojo, ardiendo, ella se estremece cuando siente la palma de mi mano caer sobre sus nalgas desnudas. Ella cuenta cada golpe que le doy, aunque a veces, parece que vaya a perder la cuenta. Me gusta verla estremecerse, convulsionarse de vez en cuando tras la palmada, sé cuanto la excita que le palmee el culo. Se muerde el labio y cuenta de nuevo al sentir el golpe sobre su nalga. Dejó de azotar su culo y entonces lo acaricio, acarició su sexo y ella se agita. Me gusta verla así, me excito, siento como mi pene crece, aumenta de tamaño e incluso me duele por el deseo. Sé que quiere más, pero no habrá más. Esta castigada. Se corrió sin mi permiso y por eso está castigada. Así que dejó de acariciarla y continuo con el castigo, azotando su culo una y otra vez, haciendo que ella se excite. Cuando sé que ya no podrá soportar más, la desato, le hago arrodillarse frente a mí y apunto con mi polla en su boca. Veo como la abre, como toma mi polla y como la lame y la chupetea y eso hace aumentar el tamaño de mi polla. Me encanta esa sensación de su boca sobre mi polla, el calor de su boca, la humedad. Me estremezco y sin remedio me corro dentro de su boca obligándola a tragar mi semen, sujetándola firmemente para que no se aparte. Pero sé que eso le gusta, lo hace y sonríe cuando termina. Entonces la abrazo, le digo lo bien que lo ha hecho y la llevo hasta la cama, donde la abrazo y acaricio suavemente, y entonces  descansamos. 

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miércoles, 8 de julio de 2020

ORGULLOSO DE MI SUMISA

Acaricio su cuerpo suavemente, de abajo a arriba, moviendo mis manos por sus caderas, su culo, luego sus tetas; mientras ella está atada del marco de la puerta. Lleva los ojos vendados, no puede ver nada, sólo sentir mis manos sobre su cuerpo. Tampoco puede decir gran cosa, hoy por primera vez, le he puesto un gag en la boca. Aún así oigo un suave gemido cuando paso mi mano cerca de su sexo. Es estremece bajo mis manos. Me alejo de ella, en busca de la fusta y siento como suspira por la decepción. Vuelvo a su lado, y paso suavemente la fusta por sus tetas, alrededor de sus pezones y ella es estremece, es una de sus zonas más sensibles, quizás por eso, primero le pego suavemente sobre ellos y luego un poco más fuerte. Lee se retuerce. Le pego suaves golpecitos sobre sus tetas, y poco a poco voy incrementando la fuerza de los golpes hasta que consigo que gima y se retuerza por el dolor. Desciendo con la fusta hasta su sexo. Y de nuevo, allí, le azoto, una vez y otra y otra, tratando de azotar sus labios vaginales, haciendo que se hinchen, me gusta que estén hinchados cuando la follo, porque así están más sensibles y le será casi imposible reprimir el orgasmo cuando se acerque. Dejo de azotarla entre las piernas y compruebo, acariciándola que sus labios estén lo suficientemente hinchados. Siento la emoción en sus gemidos, en sus movimientos. Introduzco un dedo en su vagina, luego otro, y los muevo, dentro y fuera. Su respiración se acelera, jadea. Cuando los saco deja de estremecerse. Me pongo un condón. Ella gime cuando siente mi sexo acariciando sus labios vaginales. Y entonces, la penetro, de modo improviso, sin que ella se lo espere. Gime, se retuerce excitada. Empujo, una, dos, tres veces, cada vez más rápido y fuerte y no tardo en correrme, y entonces me retiro justo antes de que mi querida Lee llegue a su orgasmo. La beso, la desato y le quito la venda de los ojos y el gag, diciendole:
- Muy bien, querida, lo has hecho muy bien.
Me siento orgulloso de mis sumisa.

martes, 16 de junio de 2020

LA BANQUETA

Me había portado mal, otra vez un orgasmo sin permiso de mi Amo.
- Ven aquí - me ordenó con voz firme.
Obedecí, acercándome a él. Estábamos en la cocina, mi corazón empezó a latir fuertemente, mi sexo se humedeció y suspiré nerviosa.
- Inclínate sobre la banqueta - me ordenó.
(En la cocina tenemos una pequeña barra para comer y un par de banquetas altas) Me incliné sobre la banqueta y él me ató las manos en la barra que hay a medio pie de la banqueta. Sentí mi sexo palpitar expectante. Sentí su mano acariciar suavemente mis nalgas, y de nuevo, me ordenó:
- Abre bien las piernas, putita.
Obedecí. Estaba cada vez más excitada y expectante ante lo que intuía que se avecinaba. Y ¡zas! soltó la primera de sus palmadas sobre mi culo. Un ¡Ay! que no pude controlar, escapó de mi boca. Cogió una paleta de madera y empezó a usarla, los golpes cayeron uno tras otro, haciéndome estremecer. Mi culo se iba enrojeciendo poco a poco, cada vez y con cada golpe me dolía mas. Y en el último no pude evitar gemir nuevamente. Me desató, y me ordenó:
- Ahora ve a la habitación, y me esperas desnuda sobre la cama con las piernas abiertas.
Lo hice. Y cuando él llegó, venía con un consolador en las manos. Lo colocó entre mis piernas, lo sujetó con unas cuerdas de modo que estuviera seguro que no iba a salirse de mí y finalmente me dijo:
- Ahora vamos a dormir.
Obviamente me costó dormirme, pues sentir el consolador dentro de mí y las cuerdas apretando mi cuerpo me incomodaba un poco, y más cuando me movía para buscar la posición adecuada para dormir.
No puedo negar que fue una mala noche aquella, me desperté varias veces por la incomodidad y el deseo que me causaba el consolador dentro de mi. Por la mañana al despertar, Amo Grey me preguntó como había ido la noche, le dije la verdad, que no muy bien, y que no había podido descansar muy bien. Y me dijo:
- Entonces tendremos que utilizar este castigo con más frecuencia.
Luego, sacó el consolador, dejó que me duchara y nos fuimos a trabajar. Obviamente y eso no hacía falta que me lo dijera, iba a tenerme por lo menos unos días o incluso unas semanas, sin que pudiera correrme, pero excitada durante todo el día, estaba segura.

jueves, 27 de febrero de 2020

SPANKING

Spanking: es oír esta palabra y ya siento como mi sexo se moja, se contrae, se revoluciona. Y a veces, me sorprende que con sólo oír esa palabra me suceda eso, imaginad como me siento, cuando mi Amo me hace desnudar, me ordena que me ponga en posición con el culo hacía afuera y veo que coge el flogger o la paleta. Entonces mi sexo ya se convierte en un mar, y cuando los golpes caen, mi voz se hace grito de placer, jadeo, y mi cuerpo se convulsiona presa del placer tras los golpes. Es algo mágico, maravilloso para mí y que cada vez ansío y deseo con más vehemencia. Y creo que Amo Grey lo sabe. Hace ya días, que no me somete a una sesión de Spank,  y creo que lo estaba retrasando, para que cuando lo hiciera yo pueda disfrutarlo. Y así ha sido. Al llegar a casa hoy, nada más entrar me ha ordenado: 
- Prepárate, te quiero desnuda, doblada sobre la cama, con las manos apoyadas en esta y el culo hacía afuera. Y sacas el cepillo grande. 
Obedezco dirigiéndome a la habitación, empezando a excitarme ya, pensando en como será la sesión.
Amo Grey no tarda en llegar, se mueve a mi alrededor, toca mi culo suavemente, luego coge el cepillo y se sitúa a un lado, y sin previo aviso, deja caer el cepillo sobre mi culo. Los golpes caen uno tras otro, haciendo que me estremezca, que mi nalga se ponga roja, que duela, que escueza. Amo se detiene, y comprueba mi humedad. Luego sigue azotándome con el cepillo.  Cada vez estoy más excitada, mi cuerpo se convulsiona tras cada golpe. Y entonces Amo Grey, lanza el cepillo sobre la cama, se pone tras de mi, acaricia suavemente mi sexo, y luego sin más preámbulos, me penetra, me posee y me hace suya. Me folla, sin contemplaciones, hasta que se corre y luego sigue follándome, hasta que soy yo la que se corre. Y todo me parece tan salvaje, tan animal, pero me siento bien, me siento liberada cuando terminamos.