sábado, 15 de mayo de 2021
VOY A JUGAR UN POCO
sábado, 24 de abril de 2021
EL JUEGO DE LOS CONSOLADORES
Lo hago y siento el consolador dentro de mí. Cuando me lo ordena, me alzo y el consolador sale, me acerco al siguiente y me lo introduzco dentro, deslizándome despacio sobre él. Es un poco más grueso, es agradable, me muevo, lo siento, me gusta. Repito el juego con los siguientes consoladores, uno tras otro los voy probando y cada vez estoy más excitada, cada vez más húmeda, gimo cuando me los introduzco, lo hago también cuando los saco, cuando me muevo sobre ellos. Es una agradable sensación y me gusta este juego. Quiero más, quiero moverme sobre ellos como lo haría sobre el pene de mi Amo, moviéndome sobre él una y otra vez hasta liberarme en el ansiado orgasmo. Pero no puedo, las instrucciones de Amo Grey son claras, solo puedo moverme cuando él me autoriza y siempre un leve movimiento. Amo me observa, sentado en su sofá que ha colocado al final del banco.
martes, 20 de octubre de 2020
LA SILLA
Siento mis braguitas tan húmedas, y tantas ganas en mi cuerpo de que me poseas, que no sé si seré capaz de soportar más torturas. Llevó ya una par de horas atada a la silla, abierta y excitada como nunca, como siempre. Sabes como me gusta ser tu puta, como me gusta que me tortures, como me gusta sentir que soy tuya. Estar a tu merced y a tu disposición me llena por completo.
Verdaderamente, creo que la idea de alquilar la casita de la montaña fue una muy buena idea. Los fines de semana allí, son maravillosos, pasamos todos los fines de semana jugando en la casita, sin que nadie nos moleste. Amo Grey como siempre, trata de que experimentemos y vivamos nuevas situaciones, nuevos momentos. Como este de la silla que he empezado a contar. Amo Grey me ató a la silla, con las piernas bien abiertas, desnuda. Primero me acarició por completo, para ir calentándome, luego empezó a pellizcar y tirar de mis pezones. Dolió, porque además tiró fuerte, le gusta hacerlo, tirar fuerte de mis pezones y hacerme gritar. Que le mire con cara de dolor, suplicándole que pare con mis ojos. Luego hizo lo mismo con mis labios vaginales, tiró de ellos haciendo que me dolieran. Y entonces, se alejó un rato, dejándome en la silla, adolorida, pero a la vez excitada. Podía sentir mi sexo húmedo, muy húmedo, cada vez más. Precisamente, a los pocos minutos, Amo Grey se acercó a mí y me dijo:
- Mira que guarra eres, estás dejando la silla perdida con tus juguitos de puta.
Pero lo curioso es que esas palabras me excitaron aún más. Amo Grey tenía todos los juguetes dispuestos sobre la mesa del comedor a unos metros de mí y de la silla. Vi como se acercaba a ellos, y elegía uno. El consolador mediano. Lo acercó a mi boca y me ordenó:
- Chúpalo.
Obedecí y luego lo llevó hasta mi sexo, y empezó a meterlo en mi sexo, despacio, poco a poco, para luego, sacarlo despacio y poco a poco de nuevo. Estuvo así un minuto hasta que empecé a suplicarle.
- Señor, por favor.
- ¿Qué quieres? - me preguntó.
- Mas deprisa - acerté a decir por fin.
Pero en lugar de hacerme caso, lo sacó. Dejándome con las ganas. Acarició entonces mi clítoris con un par de dedos y me estremecí. Luego, se alejó de nuevo, se sentó en el sofá que estaba frente a mí y estuvo durante un rato allí sentado, observándome, acariciándose su sexo, que estaba duro y grande o al menos lo parecía, dentro de sus pantalones. Lo sacó y se acercó a mí de nuevo, acercándolo a mi boca y ordenándome:
- Chupa, puta.
Abrí la boca y sentí como introducía su polla y empecé a chuparla, a saborearla. Delicioso manjar saboree tan bien como supe, hasta que Amo Grey me ordenó que parara. Se dirigió a la mesa y cogió un consolador. Lo encendió y lo acercó a mi clítoris, y empezó a moverlo, a apretarlo contra mi clítoris, causándome oleadas de placer que me hacían estremecer. Y cuando sentía que estaba cerca del orgasmo, paraba, lo alejaba de mi sexo y me dejaba descansar unos minutos. Hasta que cuando ya no podía más, paró, guardó todos los instrumentos, me desató de la silla y me dijo:
- Date una ducha fría y vamos a cenar.
Fin del juego.
lunes, 12 de octubre de 2020
LA CADENA
Puesto que con esto del Covid, hay muchas actividades que no podemos hacer, no podemos ir al local BDSM, ni podemos reunirnos con demasiada gente. Hace unos días, decidimos alquilar una casita para ir los fines de semana. Es una casita aislada, en un lugar muy bonito, rodeado de arboles. Una casita de madera, no muy grande. Siempre he soñado con tener una casa así, y Amo Grey lo sabía. La vió en un portal inmobiliario y decidió alquilarla. Así que el otro día me llevó. No me dijo nada, pues quería que fuera una sorpresa, sólo me dijo:
- Haz la maleta para un par de días, tenemos un plan este fin de semana.
Así que intrigada y emocionada lo hice, preparé la maleta y el viernes por la tarde, a media tarde marchamos hacía la casa. Le pregunté a Amo Grey donde ibamos un para de veces pero no me lo dijo, sólo me dijo que era una sorpresa y que ya lo veía. Cuando llegamos enseguida me enamoré de la casa al verla. Y fué entonces cuando me dijo que la había alquilado para ir los fines de semana y además con opción a compra si así lo decidíamos al terminar el contrato de seis meses que había firmado. Entramos en la casa y como ya he dicho me enamoré nada más verla. No era muy grande, tenía un salón comedor con cocina y una pequeña chimenea, una habitación y un baño. También tenia una pequeña terrazita a la que se accedía desde la habitación y mucho campo y bosque alrededor. La verdad es que era una lugar encantador y maravilloso y me encantó.
Dispuestos a pasar el fin de semana allí, primero fuimos al pueblo más cercano a comprar todo lo necesario para cenar y desayunar. Una vez en la casa, hice la cena y tras cenar Amo Grey me dijo:
- Ponte el corsé que te he dicho que pusieras en la maleta y el collar, tengo algo preparado que seguro te encanta.
Obedecí y me vestí con el corsé y el collar, me puse unas medias negras y unos zapatos de tacón, nada más. Y salí al salón.
- Perfecta - dijo Amo Grey al verme.
Y entonces ví como de su bolsa de deporte sacaba una cadena como las que llevan los perros. Era algo de lo que habíamos hablado varias veces, de que a él le haría ilusión un día, llevarme atada de una cadena, y pasearme por la calle o por el local BDSM con ella. A mi me había parecido una muy buena idea, además de erótica y excitante. Enganchó la cadena en mi collar y tirando dijo:
- Vamos sumisa Lee, vamos a dar un paseo.
Vi que llevaba un cepillo de pelo entre las manos, además de algo en los bolsillos del pantalón. Salimos de la casa y tirando él de la cadena, empezamos a caminar por el alrededor de la casa. Ir medio desnuda y guiada por la cadena por "la calle" la verdad es que me excitaba, aunque también me daba miedo que alguien pudiera vernos y descubrirnos. Caminamos un poco, buscando un lugar que no estuviera muy a la vista. Finalmente lo encontramos entre unos cuantos matorrales y arboles.
- Vamos a ver - empezó a decir Amo Grey mientras acariciaba mis senos con el cepillo por el lado de las cerdas.
Lo movió por encima de mis pezones, haciendome estremecer, y pegando algunos golpecitos. Luego descendió hasta mi sexo.
- Abre las piernas - me ordenó y restregó el cepillo por mi sexo, luego dandole la vuelta, restrego el mango por mi sexo.
- ¿ Quieres que te folle con esto? - me preguntó.
- No, no Señor - le respondí.
Luego tirando de la cadena me ordenó:
- Arrodíllate en el suelo, ponte en cuatro como una perra.
Obedecí poniéndome en cuatro y entonces, vi que sacaba un vibrador del bolsillo del pantalón. Lo puso en marcha y empezó a restregarlo por mi sexo, haciendo que me estremeciera y excitara.
- ¿Quieres que te folle como a una perra? - me preguntó, sabiendo, porque habíamos hablado de ello anteriormente, que aquello me causaba cierta humillación.
- No, Señor
Movió el vibrador y finalmente lo metió dentro de mí. Me estremecí y empezó a moverlo dentro y fuera diciendo:
- Mira como te follo con el vibrador, mírate, como te gusta. Eres un perra en celo - dijo.
Aquellas palabras, como ya he dicho, me hacían sentir humillada, pero a la vez me excitaba. Quería, pero no quería, era una serie de sensaciones encontradas las unas contra las otras. Finalmente Amo Grey sacó el vibrador y se colocó él tras de mí, apoyándose sobre mi espalda, poniéndose en cuatro sobre mi. Se desabrochó el pantalón y sacó su miembro dejándolo descansar en mi entrepierna. Estaba duro y grande.
- Voy a follarte como una perra - dijo, y lo primero que salió de mi boca fue un:
- No, no.
Pero en realidad, lo estaba deseando, quería que lo hiciera. Que me follara allí mismo, en aquella posición, como si fuera una perra. Y así lo hizo, metió su polla dentro de mí y me folló. Me hizo suya una vez más, haciendo realidad otra de nuestras fantasias compartidas en la que yo me convertí en su perra.
jueves, 8 de octubre de 2020
TORTURA DE TETAS
Por la noche, antes de meternos en la cama, como siempre me hizo poner el collar, las medias y los tacones y me ató las manos a una cuerda que pendía del marco de la puerta. Mis tetas quedaron a su entera disposición. Primero cogió el flogger y empezó a pegarme sobre ellas, zás, zás, una y otra vez, haciéndome estremecer, cuando las cintas caían sobre mis tetas, sentía un dolor lacerante. No tardaron en aparecer las marcas y en ponerse rojas. Luego, dejando el flogger sobre la cama, se dedicó a tirar de mis pezones, con fuerza, estirándolos y haciéndome gemir.
- Quiero que recuerdes este castigo mañana - decía mientras tiraba de mis pezones, pellizcándolos con fuerza. Yo gemía adolorida.
Sabia como pellizcar para que de verdad doliera. Pero el dolor además de molestarme, me excitaba. Era una mezcla de sensaciones, entre dolor y placer. A continuación fue a buscar las pinzas con cadena que tenemos. Y me las puso en los pezones, nada más ponérmelas ya empecé a sentir el dolor. La verdad es que las pinzas en los pezones es lo que menos me gusta y por tanto un castigo perfecto. Cogió la cadena y tiró de ella y el dolor se intensificó. Me tuvo así con las pinzas tirando de mis pezones durante un rato, haciendo que cada vez me dolieran más los pezones. Quería que terminara, que dejara de torturarme de aquella manera. De repente, soltó la cadena, acercó sus labios a los mios y me besó. Luego, quitó las pinzas. Y sentí cierto alivio. Me hizo abrir las piernas y empezó a acariciar mi sexo, mis labios vaginales, mi clítoris.
- Estas mojada como una buena puta - dijo.
Y metió un par de dedos, me estremecí al sentirlos y gemí. Luego siguió masturbándome hasta que logró que me corriera en su mano, llenándosela de mis jugos. A continuación, le hice una mamada y se corrió en mi boca.
Fue un castigo realmente torturador aquel, y además, que aún siento en mi cuerpo, pues aún me duelen los pezones, sobre todo si algo o alguien me los roza sin querer, bueno, no tan sin querer, ya que Amo Grey lo hace de vez en cuando para recordarme que no debo volver a fallarle.
P.D: Os dejo algunos artículos sobre la tortura de tetas que son bastante educativos y explicativos:
https://infobdsm.com/tortura-de-tetas-con-las-manos/
https://cuadernosbdsm.wordpress.com/2014/07/31/256/
https://ideasqueayudan.com/tortura-de-senos-saber-practica-sexual/
lunes, 5 de octubre de 2020
SEXO VEGANO
- ¿Quieres que te folle con la zanahoria?
viernes, 25 de septiembre de 2020
CHUPALO
viernes, 18 de septiembre de 2020
BAJO EL VESTIDO
Obedecí caminando hacía la puerta y sintiendo como la cuerda rozaba mi sexo produciendome cierto placer.
lunes, 3 de agosto de 2020
EL TRONO 2
Amo Grey se acerca a su bolsa, que ha dejado en una silla a la entrada. Rebusca dentro y saca el Castigador. Sé perfectamente lo que va a hacer. Se acerca a mí, me besa suavemente y luego me pregunta:
- ¿Estás lista?
- Sí, Señor - le respondo.
Se situa a un lado y empieza a azotarme en mis labios vaginales con el castigador. Una, dos, tres veces, yo gimo y me revuelvo con cada golpe. Sé que lo que quiere es que mis labios se hinchen porque así estarán más sensibles cuando me someta a lo que tenga pensado hacer. Los golpes caen uno tras otra, a veces ni siquiera me da tiempo de respirar y recomponerme tras el golpe. Mis labios me duelen cada vez más. Tras haber llegado a los 30 azotes se detiene. Acaricia mis labios, mi sexo, y yo me estremezco.
- Perfecto - murmura.
Vuelve a la bolsa y saca el Majic Wand, se acerca a mí, lo enciende y lo pone sobre mi sexo. Siento la vibración y no tardo en estremecerme, cada vez es más intensa, Amo Grey va subiendo la velocidad, y en poco rato, estoy ya estremeciendome sin remedio, sintiendo la vibración entre mis piernas, el placer que va aumentando, mis gemidos que se expanden por la habitación. Pero justo antes de que llegue al orgasmo Amo Grey detiene el Magic Wand y lo aparta. Ahora acerca su boca a mi sexo y empieza a lamer, a meter su lengua dentro de mí, de nuevo el placer abriendose paso en mi sexo, quiero que chupe más, que lama más, mas fuerte, pero él va lento, a su ritmo, porque sabe que sino me voy a correr. Me tortura con su lentitud y yo suspiro y gimo. Quiero correrme y quiero hacerlo ya, pero él quiere demorar el momento, hacer que esta tortura dure un rato. Se aparta, me pega unas cuantas palmadas sobre mi sexo, para que mis labios vuelvan a hincharse. Ahora pasa un cubito de hielo, creo que ha cogido de la copa de coñac que llevaba. Todo mi cuerpo se estremece. Vuelve a la bolsa y saca las pinzas, me las coloca en los pezones, tira de ellas, y yo gimo, me retuerzo de dolor y me estremezco. Lleva el cepillo de dientes y lo pasa por mis tetas, sin quitar las pinzas, estan tan sensibles que no puedo parar de retorcerme. Baja con el cepillo hasta mi sexo, los pasa por mis labios, mi clítoris y yo no dejo de estremecerme y retorcerme excitada, no puedo más, le suplico:
- Señor, por favor, deja que me corra.
Él no dice nada. Sólo sigue moviendo el cepillo por mi sexo, mis tetas, haciendo que todo mi cuerpo se estremezca. Vuelvo a suplicarle, quiero liberarme, sabe que estoy a mil.
Me penetra con su polla, se mueve dentro y fuera unas cuantas veces, fuerte, deprisa y cuando sabe que me voy a correr, saca su sexo e irremediablemente el siento un orgasmo arruinado. Me convulsiono y gimo presa del placer. Y entonces él me besa, besa mi sexo y luego me desata y me toma en sus brazos. De nuevo la experiencia ha sido intensa, como casi siempre con él. Sabe como llevarme hasta el límite y hacer que todo sea intenso, muy intenso.
martes, 16 de junio de 2020
LA BANQUETA
- Ven aquí - me ordenó con voz firme.
Obedecí, acercándome a él. Estábamos en la cocina, mi corazón empezó a latir fuertemente, mi sexo se humedeció y suspiré nerviosa.
- Inclínate sobre la banqueta - me ordenó.
(En la cocina tenemos una pequeña barra para comer y un par de banquetas altas) Me incliné sobre la banqueta y él me ató las manos en la barra que hay a medio pie de la banqueta. Sentí mi sexo palpitar expectante. Sentí su mano acariciar suavemente mis nalgas, y de nuevo, me ordenó:
- Abre bien las piernas, putita.
Obedecí. Estaba cada vez más excitada y expectante ante lo que intuía que se avecinaba. Y ¡zas! soltó la primera de sus palmadas sobre mi culo. Un ¡Ay! que no pude controlar, escapó de mi boca. Cogió una paleta de madera y empezó a usarla, los golpes cayeron uno tras otro, haciéndome estremecer. Mi culo se iba enrojeciendo poco a poco, cada vez y con cada golpe me dolía mas. Y en el último no pude evitar gemir nuevamente. Me desató, y me ordenó:
- Ahora ve a la habitación, y me esperas desnuda sobre la cama con las piernas abiertas.
Lo hice. Y cuando él llegó, venía con un consolador en las manos. Lo colocó entre mis piernas, lo sujetó con unas cuerdas de modo que estuviera seguro que no iba a salirse de mí y finalmente me dijo:
- Ahora vamos a dormir.
Obviamente me costó dormirme, pues sentir el consolador dentro de mí y las cuerdas apretando mi cuerpo me incomodaba un poco, y más cuando me movía para buscar la posición adecuada para dormir.
No puedo negar que fue una mala noche aquella, me desperté varias veces por la incomodidad y el deseo que me causaba el consolador dentro de mi. Por la mañana al despertar, Amo Grey me preguntó como había ido la noche, le dije la verdad, que no muy bien, y que no había podido descansar muy bien. Y me dijo:
- Entonces tendremos que utilizar este castigo con más frecuencia.
Luego, sacó el consolador, dejó que me duchara y nos fuimos a trabajar. Obviamente y eso no hacía falta que me lo dijera, iba a tenerme por lo menos unos días o incluso unas semanas, sin que pudiera correrme, pero excitada durante todo el día, estaba segura.
viernes, 12 de junio de 2020
HIGIENE ANTE TODO
Así pues, vamos a hablar de higiene, de como limpiar los aparatos que utilizamos.
Los vibradores, consoladores, o cualquier objeto que vayamos a introducir en el cuerpo de nuestra sumis@, deben estar siempre limpios, por lo que tanto antes como después de usarlos, los limpiaremos con agua y jabón y luego los secaremos y los guardaremos en una bolsa. Las paletas, floggers, látigos, etc también se deben limpiar, aunque al ser de madera o cuero no se pueden limpiar con agua y jabón, pero si se pueden limpiar con alcohol o gel higienizante hidro-alcohólico.
La higiene y limpieza es fundamental para evitar infecciones sobre todo. A veces, cuando usamos un vibrador o consolador, también podemos usarlo poniendo un condon sobre él, es otra manera de protegernos de manera higiénica. Así que como digo, lo importante es la limpieza e higiene.
martes, 9 de junio de 2020
JUEGOS DE PLACER
Si por ejemplo, hoy ha decidido usar el sofá, te hace poner de rodillas sobre él, apoyando tu torso sobre el respaldo, dándole la espalda, o mejor dicho, el culo a él. Te ata los brazos, ya sea a la espalda o por encima de tu cabeza, te tortura con el vibrador, te masturba con sus propias manos y finalmente te folla.
Otro día utilizará la mesa, atándote boca abajo a las patas de la misma. Y de nuevo, torturas, masturbación, vibradores, y follarte hasta que acabes rendida tras varios orgasmos.
Como digo, los objetos cotidianos dan mucho juego. También se pueden usar, velas como consoladores, eso sí, envolviéndolas con condones, o destornilladores, usando la parte del mango, o el mango del plumero de polvo, etc. Como ya digo, siempre envueltos con un condón para mantener las medidas de higiene. En fin, hay que utilizar la imaginación, pero seguro que si observas a tu alrededor hay más de un objeto que puedes utilizar en tus juegos como juguete de placer.
lunes, 18 de mayo de 2020
EN EL CABALLETE
Recuerdo el primer día que lo usamos, fue algo maravilloso y novedoso, muy satisfactorio para ambos, porque además de la sesión de spank al final, terminó follándome.
viernes, 8 de mayo de 2020
SESIÓN INTENSA
Completamente desnuda, con el collar y con unas muñequeras de cuero que él mismo me ha puesto obedezco dirigiéndome a la habitación de juegos.
Es una de las tres habitaciones que tenemos en el piso y que durante este confinamiento hemos estado habilitando como mazmorra. Hemos puesto algunas cadenas en la pared, una silla, una mesa. La silla de Berkley que compramos justo antes del confinamiento, y el cepo que tanto me gusta.
Una en la habitación, Amo Grey coge un pañuelo y me tapa los ojos con él. Ahora no puedo ver nada, debo ser guiada por él hasta las cadenas de la pared. Ahora él tiene el control absoluto sobre la situación y sobre mí. Me sujeta las muñecas a las cadenas que penden de la pared, de modo que mis brazos quedan elevados. Amo Grey va vestido con un pantalón tejano y una camiseta, empieza acariciando mi culo suavemente, luego mis piernas y así durante unos minutos, hasta que empieza a alternar las caricias con palmadas en el culo, haciéndome estremecer. Me sigue pegando, logrando que mis nalgas se enrojezcan y alternando las zurras con caricias, y algún beso en la boca. Se roza contra mi pierna, para que sienta su erección. Me hace abrir las piernas y me pega entre las piernas, mi excitación va en aumento. Acaricia mi sexo suavemente, introduce un dedo, luego otro; los saca y sigue azotándome en el culo. Cuando estoy ya bastante excitada, me hace girar y me pone de espaldas a la pared. Acaricia mi cuerpo de nuevo, me pone una ball-gag en la boca. Así que a partir de ahora no puedo hablar, ni gritar. Acaricia todo mi cuerpo suavemente, y finalmente, mueve sus dedos hasta mi clítoris y empieza a acariciarlo, a trazar circulos sobre él. Gimo excitada. Me gusta lo que me está haciendo. Se detiene, asciende acariciando mi cuerpo hasta mis senos, pellizca y tira de mi pezones haciéndome gemir de dolor. Los estira y siento que los atrapa con algo, duele, son unas pinzas para pezones. El dolor se intensifica. Tira de las pinzas y gimoteo. Luego, me acaricia y vuelve de nuevo a acariciar mi clítoris. Al sentir el placer de esa caricia, parece que el dolor de los pezones disminuye. Aparta sus manos de mí, y oigo un zumbido, tiene un vibrador. No tardo en sentirlo sobre mi clítoris. Lo mueve por mi sexo suavemente, haciéndome estremecer. Luego lo pasa por encima de las pinzas, en mis pezones y la sensación es extraña y maravillosa a la vez. Mueve el vibrador por todo mi cuerpo, arriba y abajo, acercándolo de vez en cuando a las pinzas y haciendo que estas vibren. Mientras mantiene el vibrador sobre una de las pinzas, con la otra mano, me acaricia el sexo sin parar
Estoy cada vez más excitada y completamente segura de que mi sexo chorrea como nunca. Mueve el vibrador de nuevo hasta mi sexo y lo sitúa sobre mi clítoris, lo deja ahí durante un rato, en que no puedo evitar estremecerme y gemir del placer que me causa. Y entonces introduce un dedo, lo mueve dentro y fuera de mí al ritmo que mueve también el vibrador sobre mi clítoris, gimo, cada vez estoy más excitada, el placer va aumentando mientras él mueve ambas cosas sobre mi sexo, el vibrador y el dedo. Gimo cada vez más fuerte, siento que poco a poco me voy acercando al orgasmo y el sigue. Y efectivamente, entre gritos y gemidos de placer me corro mientras él no para de mover ambas cosas sobre mi sexo. Pero al finalizar, cuando mis gemidos y todo mi cuerpo se calma, en lugar de detenerse como yo pensaba que haría, sigue moviendo el vibrador sobre mi sexo, y metiendo el dedo dentro de mí, sigo de nuevo gimiendo, excitada, me conoce y sabe que si mantiene el ritmo logrará que me corra otra vez y efectivamente no tardo demasiado en tener un nuevo orgasmo esta vez, si cabe, más fuerte e intenso que el anterior, de modo que al terminar, me quedo derrengada, extasiada pendiendo de las cadenas de la pared. Mis piernas ya no me sostienen, el placer ha sido realmente intenso. Me sujeta fuerte, me desata y cogiéndome en brazos, me lleva hasta la cama. Donde me quita la venda de los ojos y la gag-ball.
- Ha sido intenso, ¿eh, preciosa?
- Sí, Señor - le respondo casi sin fuerzas. Quiero abandonarme sobre la cama, cerrar los ojos y descansar.
miércoles, 22 de abril de 2020
LA SILLA DE BERKLEY
Es un vestido negro, semitransparente, que me regaló él hace unos meses. Me lo puse, mientras él lo preparaba todo. También me puse las medias negras y los zapatos de tacón, pues a él le gustan mucho.
Cuando ya estuve lista, se lo dije y me autorizó a que saliera de la habitación, pues ya todo estaba listo en el salón. Al llegar, vi que había puesto la silla de Berkley en medio del salón, con el cepo al final de esta.
- Bien, enséñame lo que sabes hacer - me dijo, poniendo un poco de música.
Bailé un poco al ritmo de la música, mientras él, que llevaba unos tejanos y una camiseta, se quitaba la camiseta. Luego, me ordenó que me pusiera sobre la silla.
Me coloqué sobre la silla, y él me ató a esta. Luego coloqué mi cabeza y mis manos en el cepo, quedando atrapada a este. Amo Grey, acarició mi cara, metió uno de sus dedos en mi boca y se lo chupé. Luego se situó tras de mí, y subió mi vestido, dejando mi culo al descubierto, que acarició suavemente. Vi que sacaba el flogger de la bolsa de juguetes y no tardó en empezar a azotarme con él. Primero fue suavemente, después y luego poco a poco fue aumentando la fuerza, de modo, que cada vez sentía más los golpes y por tanto el escozor en mi culo. Sentía como se estaba poniendo rojo, ya que sentía que me quemaba. Pero eso hacía también que me excitara. Cuando se dio cuenta que ya estaba bastante excitada, sentí que primero acariciaba suavemente mi culo, luego llevó sus dedos hasta mi sexo y empezó a acariciarlo suavemente, haciendo que me excitara aún más. Sentí que se alejaba de mi, pero oia ruido, por lo que aunque no podía verle, porque tenía la cabeza metida en el cepo, supe que estaba allí. Se acercó de nuevo a mí, se metió entre mis piernas y noté que rozaba mi sexo con el suyo, sin duda iba a follarme. Todo mi cuerpo se estremeció al sentirle. Empezó a moverse despacio, sujetándome por las caderas y luego poco a poco fue aumentando el ritmo, haciendo que gimiera y que el placer fuera aumentando poco a poco, hasta que me corrí. Luego siguió empujando, metiendo y sacando su polla de mí, hasta que también él se corrió. Y entonces, me sacó del cepo, me desató de la silla y cogiéndome en brazos me llevó hasta la cama. Donde me tuvo un rato, abrazada, dándome besos. Fue una experiencia maravillosa pero a la vez muy tierna. Hacía días que no usábamos el cepo y nunca antes lo habíamos usado con la silla de Berkley. Él sabe cuando me gusta el cepo, y a él le encanta que usemos las silla de Berkley así que supongo que pensó que sería una buena idea usarlos a la vez y realmente fue una de las mejores ideas que se le podían haber ocurrido.
martes, 4 de febrero de 2020
NOCHE SEXUAL
- ¿Le has puesto la bala? - le preguntó Arturo a Amo Grey
-Sí, ya verás que bien nos lo vamos a pasar hoy - le dijo Amo Grey en tono travieso.
Así que entre los dos habían urdido el plan. Me preguntaba que más nos traería aquella noche.
Durante la cena, Amo Grey no paró de poner en marcha y apagar la bala, haciendo que me excitara llegando a gemir de placer varias veces, incluso estuve a punto de llegar al orgasmo un par de veces. Pero Amo Grey me conoce muy bien y sabe hasta donde puede llevarme. Ambos, tanto Arturo como mi Amo, no dejaban de acariciarme aunque disimuladamente de vez en cuando, que si una teta, que si el culo, que si un beso furtivo en el cuello. En fin, que además no dejaron de hacer que me excitara a cada minuto. Hasta que terminada la cena, Amo Grey pagó y salimos del local. Al subir al coche, Amo Grey nos propuso que Arturo y yo nos pusiéramos en el asiento de atrás, y nos dijo que nos daba total libertad para hacer lo que quisiéramos, y él iría conduciendo, observándonos por el espejo retrovisor. Nada más arrancar, Amo Grey le dijo a Arturo, que ya podía quitar la bala de mi interior, así que abrí las piernas y dejé que lo hiciera. Luego le ordenó que metiera un par de dedos y me follara con ellos, que me hiciera sentir el placer que sabía que él podía darme. Arturo lo hizo, llevándome otra vez, casi al borde del orgasmo.
Habíamos llegado ya a casa, y yo ni siquiera me había dado cuenta, mientras jugaba con Arturo. Bajamos del coche, y en el ascensor, acercándose a mí y abrazándome, Amo Grey me preguntó como estaba.
- Estas a mil, ¿verdad putita?
- Sí, Señor - le respondí.
Ambos hombres seguían besándome y acariciándome sin parar, tratando de mantenerme excitada y deseosa de terminar la noche con uno de ellos, o con los dos.
Nada más cerrar la puerta, Amo Grey me ordenó que me desnudara y yo obedecí, nos dirigimos hacía la habitación y al llegar allí, Arturo se sentó en la cama, mientras Amo Grey lo hacía en la silla que teníamos en el tocador.
- Bien, ha llegado el momento - dijo Amo Grey - Quiero que primero desnudes a Arturo, que lo trates como lo haces conmigo, que te dejes follar por él y disfrutes de ese momento. ¿De acuerdo?
- Si, Señor - le dije nerviosa.
- Y tú Arturo ya sabes lo que tienes que hacer.
Y entonces, poniéndome de rodillas frente a Arturo, empecé a desabrocharle la camisa, se la quité. Luego le desabroché el pantalón y cuando iba a quitárselo, él me besó, y mientras lo hacía, acariciaba mi sexo. Sacó sus dedos de mi húmeda vagina y me pidió que se los lamiera. Luego me hizo poner en cuatro sobre la cama.
- Amo Grey me ha dicho que así es como más te gusta que te follen, putita.
- Sí, así es.
Se puso un condón y luego sentí como restregaba la punta de su polla por mi húmeda vagina y sin demasiado preámbulo me penetraba. Empezó a moverse dentro y fuera, dentro y fuera, a empujar, haciendo que el placer aumentara poco a poco, hasta llevarme al éxtasis, no sin antes pedirle permiso a mi Amo para correrme. Fue una experiencia muy placentera, aunque obviamente, diferente a como o cuando lo hacía con Amo Grey. Cuando Arturo se corrió, descanso un poco, luego se vistió y se despidió de nosotros.
Entonces Amo Grey me dijo que había sido una experiencia maravillosa para él y que probablemente lo repetiríamos, pero que también le había puesto muy caliente, asi que me hizo el amor salvajemente, haciendo que tuviera otro maravilloso orgasmo. Fue una noche especial y muy sexual.



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