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viernes, 15 de enero de 2021

VAMOS A JUGAR 2º RETO TOCATE

Vamos a por el segundo reto: 


En una habitación donde puedas estar a solas. Desnúdate por completo. Empieza tocándote y acariciándote las tetas, pellizca y estira tus pezones. Luego acaríciate y desciende hasta tu sexo, acaríciate el coño, pasa tus dedos por tus labios vaginales, por los pliegues comprueba la humedad, trata de untar tus dedos en ella, luego chúpalos, siente el sabor de tus sexo en tu boca. Y ahora cuéntame como ha ido, que has sentido. 


¿Has realizado el reto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres saber más sobre el BDSM y la relación Amo- Sumisa? Puedes escríbirnos a cualquiera de nuestros emails

AmoGrey: amogreyamo@gmail.com

Sumisa Lee: secresumisa30@gmail.com

miércoles, 13 de enero de 2021

1er RETO VESTIDO SEXY


Empezamos con mi primer reto. Como Amo Grey me ordenó, me puse el vestido más sexy que tengo, es un vestido que se ajusta perfectamente a mi figura, con un buen escote que deja entrever el nacimiento de mis senos y la falda es corta, bastante corta, medias y tacones. Como estos días hace bastante frio, Amo Grey me propuso que en lugar de por la calle, fuéramos a un lugar donde hubiera gente, pero no estuviéramos en la calle, sino en un sitio cerrado, así pues fuimos a la estación central de trenes. Aunque dadas las circunstancias en las que estamos por el tema del Covid, no es que hubiera mucha gente, pero había gente. Así pues, empecé a caminar de manera sensual por el vestíbulo central de la estación, y enseguida empecé a sentir las miradas de los hombres sobre mí, cuando pasaba al lado de uno, este me miraba de arriba a abajo, algunos me sonreían, otros sólo me miraban tratando de disimular, pero se les iban los ojos, y según Amo Grey que me seguían algunos pasos más atrás, los había que una vez habían pasado se giraban para mirar mi culo. Hubo alguno que otro que incluso me piropeo. 

La verdad es que me gustó el reto, me gustó sentirme observada, admirada y deseada por aquellos hombres. Incluso en algún momento me sentí excitada. Con alguno que otro imagine que podría tener una aventura. En concreto ví uno que iba con traje y corbata, que me miró de arriba a abajo y me sonrió, en su mirada vi el deseo y enseguida empecé a imaginar que lo hacíamos en el baño. Cuando ya estaba llegando al final del vestíbulo, Amo Grey me llamó. Me detuve y le esperé, llegó junto a mí, y entonces me arrinconó contra la pared y quitándome la mascarilla, me besó apasionadamente ante los ojos atónitos de algunos de los que pasaban por allí. Pegó su cuerpo al mío, se restregó, haciéndome sentir su evidente erección y las ganas y yo gemí. Me susurró al oído: "No sabes cuanto te deseo" Mientras su mano acariciaba uno de mis pechos por encima de la ropa. "Me han puesto a mil ver como te miran todos esos hombres, sobre todo el trajeado, se te comía con los ojos, fijo que se ha imaginado follándote" "¡Oh, señor! Y entonces, me cogió de la mano, tiró de mí y me llevó al baño. Entramos sin importarnos si nos veían o no. "¿Lo vamos a hacer aquí y ahora?" Le pregunté a Amo Grey. "Sí, no te preocupes, tengo condones y lo haremos de pie" me respondió. Nos metimos en uno de los baños, y de nuevo, Amo Grey, me arrinconó contra la pared. Oí como se bajaba la cremallera del pantalón, y luego subiéndome la falda, metió su mano entre mis braguitas, acariciando mi sexo. "Vaya, te ha excitado que todos esos hombres te miraran" "Sí, señor" le respondí. Subí mi pierna hasta su cadera y le rodee con ella, para estar más abierta y accesible. Y entonces, apartando las braguitas, guió su sexo, ya enfundado en un condón y me penetró. Se hundió en mí y me hizo suya allí en aquel baño. Fue un polvo salvaje, feroz y excitante que nos llevó a ambos a un maravilloso orgasmo. 

Para jugar con nosotros y realizar el reto primero lee esta entrada: 

Vamos a jugar 1er reto

¿Has realizado el reto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres saber más sobre el BDSM y la relación Amo- Sumisa? Puedes escríbirnos a cualquiera de nuestros emails

AmoGrey: amogreyamo@gmail.com

Sumisa Lee: secresumisa30@gmail.com


viernes, 20 de noviembre de 2020

ENVIDIA

 

  • Vamos a dar un paseo – me dijo Amo Grey – y quiero que te pongas esto.

Abrí la caja y dentro había una  especie de body hecho de tiras de cuero. Me lo puse, tal y como indicaban las instrucciones, ya que sin ellas, no lo hubiera podido hacer correctamente y mi Amo añadió:

  • Encima sólo llevarás el abrigo.

  • ¿Sólo? ¿Nada más?

  • Sí, nada más.

Me preguntaba que tendría pensado, que quería hacer y dónde quería ir. Obviamente, sabía que aquello me iba a incomodar un poco, y yo sabía que mi Amo me lo había pedido por eso. Para él, saber que me siento incómoda en ciertas circunstancias y aún así yo obedezco, es una manera de mostrarle hasta donde llega mi sumisión y una manera para llevarme hasta mis límites.

Salimos a la calle y dimos un paseo hasta el centro comercial que tenemos bastante cerca. Obviamente, hacía frio, ya sabéis que estos días, hace frío. Así que el frío se colaba por debajo del abrigo, lo que hacía que mi piel se erizara y mis pezones se pusieran tiesos como pitones. Llegamos al centro comercial. Como ya he dicho, yo me sentía un poco incomoda y allí más. Tenía miedo que la gente que caminaba a nuestro alrededor, se diera cuenta que iba desnuda bajo el abrigo. Amo Grey me llevaba cogida de la mano. Me arrastró hasta una de las tiendas de ropa y entramos. Me ordenó que buscara ropa, para disimular, obviamente, y lo hice. Mientras lo hacía, él se mantenía pegado a mí y cuando me entretenía un poco observando alguna prenda, aprovechaba para meter su mano dentro del abrigo y acariciarme. Unas veces mi sexo, otras mis tetas, lo que pudiera a fin de cuentas.


Cuando ya estaba bastante excitada, me ordenó que cogiera un par de prendas y nos dirigimos hacía el probador. Mi corazón empezó a latir fuertemente, estaba claro que lo que pretendía era que hiciéramos algo en el vestidor. Entramos, había algunos probadores ocupados, elegimos uno que estaba vacío. Sólo había una cortina para tapar la puerta, lo que significaba que nos iba a dejar bastante expuestos. Cerramos la cortina y Amo me ordenó:

  • Quítate el abrigo.

Obedecí dejando mi cuerpo desnudo, vestido solo con el body de tiras de cuero.

  • Arrodíllate, y saca mi polla, y luego me la lames lo mejor que puedas.

Sólo oír esa demanda ya me sentí excitada, húmeda. Es curioso, como aún en los momentos y lugares más inverosímiles, una sola orden de él me pone en pie de guerra. Lo hice, me arrodillé, le bajé la cremallera del pantalón y saqué su polla, empecé a lamerla suavemente, mientras Amo Grey colocaba sus manos entre mi pelo y empujaba mi cabeza. Estábamos colocados de tal manera, que podíamos vernos en el espejo del vestidor, lo que hacía la escena aún más excitante. Cada vez estaba más húmeda y más excitada. Llevé mi mano hasta mi sexo para acariciarme, pero en cuanto el Amo se dio cuenta dijo:

  • No, no te toques y sigue chupando zorra.

Uff, esas palabras, toda la situación, saber y pensar que había gente que podía oírnos y quizás adivinar lo que estábamos haciendo, me ponía a mil. Debo reconocer que soy un poco exhibicionistas en ese aspecto. Seguí lamiendo, chupeteando su polla, mientras oía gente que iba y venía en el vestidor, que se probaban ropa, etc.  Amo Grey gemía de vez en cuando, cuando metía toda su polla dentro de mi boca, sobre todo. Y yo también lo hacía a veces. La excitación era cada vez mayor en aquel vestidor. De repente,  me ordenó que me pusiera en pie, me colocó frente al espejo, sin duda iba a follarme y eso aún me excitó más. Guió su pene hacia mi vagina, y me penetró. Sentí como entraba en mi y todo mi cuerpo se estremeció. Temblé. Empezó a bombear, mientras me abrazaba y me decía, observándonos en el espejo.

  • Eres toda una puta, mi puta.

Siguió empujando, follándome, penetrándome, haciéndome suya. Y vernos en el espejo de aquella manera hizo que mi excitación aumentara de tal modo que no tardé mucho en llegar al orgasmo. Le pedí permiso para correrme y aguante lo justo para que me lo concediera y entonces me corrí, estrujando su verga dentro de mí. También él se corrió inmediatamente. Fue un momento maravilloso y poco me importó en ese momento, que nos oyeran.

Terminamos y me puse el abrigo de nuevo. Salimos del vestidor. La dependienta que había a la salida de los vestidores nos miró como si estuviera escandalizada. Pero tanto Amo Grey como yo, pasamos olímpicamente de ella. Para nosotros había sido un momento maravilloso y muy excitante. Saber que alguien había podido oírnos y descubierto lo que hacíamos era excitante, muy excitante. Y reconozco que eso me hace sentir puta, pero me gusta, me gusta sentirme así sobre todo cuando estoy con mi  Amo. Y que la gente que nos rodea sienta cierta envidia, porque estoy segura que más de uno sienten envidia.


sábado, 25 de julio de 2020

EL TRONO

- Hoy tengo algo para tí - me dice Amo Grey, cuando llegamos al club.
- ¿Y que es? - le pregunto curiosa.
- Luego lo sabrás - me dice.
Tomamos una copa, él un poco de coñac, yo prefiero un vino blanco. Esos nos achispa y enseguida empezamos a coquetear el uno con él otro. Hasta que Amo Grey, toma las riendas de la situación y cogiéndome de la mano me lleva hasta la mazmorra que alquilamos de vez en cuando para jugar.
- Cierra los ojos - me dice antes de que entremos.
Obedezco y entramos. Él me lleva y me dirige. Nos paramos, calculo que debemos estar en medio de la sala, aunque en realidad, soy muy mala para orientarme cuando voy a ciegas.
- Abre los ojos.
De nuevo obedezco y frente a mí veo una silla que más que una silla parece un trono. Es de madera hermosamente tallada. Y el asiento y el respaldo de terciopelo rojo.
- ¿Qué es esto? - le pregunto sin entender demasiado bien para que nos va a servir.
- Se llama el trono de la puta. Y obviamente, la puta será tú. Así que este es tu trono - Me explica.
- Y ¿Cómo se supone que debemos usarlo? - le pregunto.
- Hoy estás muy preguntona. Desnúdate - me ordenó.
Obedecí y me desnudé.
- Ahora siéntate sobre la silla.
Lo hice. Y entonces Amo Grey, tomó mis piernas y me las abrió colocando cada una de ellas por encima de los brazos de la silla. Sacó una cuerda y me las ató por los tobillos, pasando la cuerda por debajo de la silla, de modo que mis piernas quedaron abiertas y no podía cerrarlas. Después, cogió mis brazos, saco otra cuerda, esta vez una más pequeña y me ató los brazos por detrás del respaldo de la silla. Estaba abierta y totalmente expuesta para él.
- Bien, ahora ya puedo jugar con mi puta - declaró, haciendo que me estremeciera. ¿Qué juegos habría ideado para mí Amo Grey?

miércoles, 8 de julio de 2020

ORGULLOSO DE MI SUMISA

Acaricio su cuerpo suavemente, de abajo a arriba, moviendo mis manos por sus caderas, su culo, luego sus tetas; mientras ella está atada del marco de la puerta. Lleva los ojos vendados, no puede ver nada, sólo sentir mis manos sobre su cuerpo. Tampoco puede decir gran cosa, hoy por primera vez, le he puesto un gag en la boca. Aún así oigo un suave gemido cuando paso mi mano cerca de su sexo. Es estremece bajo mis manos. Me alejo de ella, en busca de la fusta y siento como suspira por la decepción. Vuelvo a su lado, y paso suavemente la fusta por sus tetas, alrededor de sus pezones y ella es estremece, es una de sus zonas más sensibles, quizás por eso, primero le pego suavemente sobre ellos y luego un poco más fuerte. Lee se retuerce. Le pego suaves golpecitos sobre sus tetas, y poco a poco voy incrementando la fuerza de los golpes hasta que consigo que gima y se retuerza por el dolor. Desciendo con la fusta hasta su sexo. Y de nuevo, allí, le azoto, una vez y otra y otra, tratando de azotar sus labios vaginales, haciendo que se hinchen, me gusta que estén hinchados cuando la follo, porque así están más sensibles y le será casi imposible reprimir el orgasmo cuando se acerque. Dejo de azotarla entre las piernas y compruebo, acariciándola que sus labios estén lo suficientemente hinchados. Siento la emoción en sus gemidos, en sus movimientos. Introduzco un dedo en su vagina, luego otro, y los muevo, dentro y fuera. Su respiración se acelera, jadea. Cuando los saco deja de estremecerse. Me pongo un condón. Ella gime cuando siente mi sexo acariciando sus labios vaginales. Y entonces, la penetro, de modo improviso, sin que ella se lo espere. Gime, se retuerce excitada. Empujo, una, dos, tres veces, cada vez más rápido y fuerte y no tardo en correrme, y entonces me retiro justo antes de que mi querida Lee llegue a su orgasmo. La beso, la desato y le quito la venda de los ojos y el gag, diciendole:
- Muy bien, querida, lo has hecho muy bien.
Me siento orgulloso de mis sumisa.

martes, 30 de junio de 2020

ARDIENDO

Estoy ardiendo. Amo Grey y yo llegamos a casa después de un duro día de trabajo en la oficina. Pero no ha sido sólo duro por el trabajo. También el hecho de que Amo Grey me castigara por haber hecho mal un trabajo y me haya mantenido excitada todo el día, aún lo ha hecho más duro. Llegamos a casa y yo estoy ardiendo, deseando que me folle o haga algo y él lo sabe, pues llevo todo el viaje, rozándome contra él, besándolo, sobándolo.
Mientras abre la puerta me dice susurrando:
- ¿Estás ansiosa por un poco de polla, verdad?
- Sí, Señor.
Entramos en casa, él cierra la puerta tras de si. Dejamos la chaquetas en el armario del recibidor y luego, me coge de la mano y me lleva hasta el salón. Allí, me lleva hasta la mesa, me tumba sobre ella, me sube el vestido dejando mi sexo a su vista, mete su mano entre mis piernas justo en el mismo instante que me ordena:
- Abre un poco las piernas.
Obedezco y le dejo hacer. Estamos los dos vestidos y eso me excita mucho, y él lo sabe. Siento sus dedos suaves hurgando entre los pliegues de mi sexo, buscando mi clítoris y cuando lo halla, lo acaricia trazando suaves círculos sobre él. No tardo en empezar a gemir y estremecerme de placer. Cuando estoy casi a punto de correrme, Amo Grey se detiene, y me dice:
- Anda, ve y desnúdate y me esperas en la habitación desnuda y en posición de espera.
Obedezco, excitada como nunca. Me desnudo. Me pongo sobre el suelo de rodillas, con las piernas abiertas y las manos sobre mis rodillas. Al cabo de unos minutos aparece él.
- Bien, srta. Dime que harías por conseguir un orgasmo - me preguntó.
- Cualquier cosa, Señor.
- ¿Incluso rozarte contra la punta de mi zapato? - me preguntó acercandola a mi sexo.
- Sí, Señor.
- Pues hazlo - me ordenó, sabiendo cuando me gusta y la vez me disgusta hacer algo así.
Empecé a rozarme contra la punta de su zapato, buscando la posición correcta y en cuanto lo conseguí, empecé a sentir el placer que me producia. Tenía los ojos cerrados, tratando de concentrarme y de no verme en aquella posición tan comprometida, pues me daba verguenza.
- Abre los ojos y mírame. - Me ordenó Amo Grey. Obedecí abriendo los ojos, mientras seguia rozándome contra la punta de su zapato. Estaba apunto de correrme ya, cuando Amo Grey, que controlaba muy bien los tiempos me ordenó nuevamente:
- Para, y apártate.
Lo hice, justo en el momento en que estaba a punto de correrme y de nuevo, como a Amo Grey le gusta, tuve un orgasmo arruinado. Gemí y me convulsioné, pero la decepción se apoderó de mí y un par de lágrimas cayeron por mis mejillas. Eran lágrimas de frustración. Amo Grey me dijo entonces:
- Muy bien, lo has hecho muy bien  - y me abrazó contra él, cogiéndome luego en brazos y dejándome sobre la cama, se acurrucó a mi lado y me abrazó.

jueves, 25 de junio de 2020

PUEDES CORRERTE

Oigo sus pasos a mi alrededor, me preguntó que hace, que piensa. Estoy de rodillas junto a la cama, con mi cabeza y mi tronco apoyada sobre ella, las manos atadas a la espalda y una venda en los ojos.
De nuevo, desnuda, de nuevo, expectante. Se detiene, está junto a mí, lo intuyo. Y me estremezco al sentir su caricia sobre mi culo.
- Dime, ¿Cuántos días llevas sin correrte? - me pregunta.
Aclaro mi voz y respondó:
- Diez, Señor.
- ¿Y quieres hacerlo, deseas correrte, liberarte?
- Sí, Señor.
Sigue acariciando mi culo y repentinamente, siento su mano sobre mi sexo, acariciando mis labios vaginales, me estremezco, quiero más y él lo sabe. Siento como introduce uno de sus dedos en mi vagina, gimo, suspiró. Lo mueve dentro y fuera, dentro y fuera y luego lo saca. Un suspiro de decepción llena la habitación. Oigo como de nuevo, camina por la habitación, y de repente, sin que lo espere, ¡zas! deja caer el flogger sobre mis nalgas, una, dos, tres veces. Ahora grito, me estremezco. Las sensaciones se mezclan en mi sexo.
- Señor, por favor - gimo.
- ¿Qué quieres, puta?
- Quiero correrme, Señor, por favor - le suplico.
Y vuelve de nuevo a acariciar mi sexo, mete sus dedos dentro de mí, esta vez son dos. Los mueve fuerte, rápido dentro de mí. Luego los saca. ¡Oh, esto es decepcionante, desesperante! Me estremezco una, dos, tres veces.
- ¿Quieres más, verdad, putita?
- Sí, Señor, si.
Se pone tras de mí. Se arrodilla detrás de mí, no puedo creerlo y entonces, zás, en un rápido movimiento me penetra con su polla. Se mueve dentro y fuera, dentro y fuera, una, dos, tres, cuatro veces y cuando sabe que estoy a punto de correrme saca su polla de mi. Gimo decepcionada. Mi sexo se convulsiona una, dos, tres veces. No sé si podré aguantar mucho más. Se levanta y de nuevo, camina a mi alrededor. Yo me tranquilizo, trató de poner mi mente en blanco para no dejarme ir. Suspiro, busco la tranquilidad. Y cuando por fin logro aquietar mi cuerpo y mi mente, de nuevo se arrodilla tras de mí y de nuevo me penetra, me folla, y me ordena:
- Córrete puta, puedes correrte, vamos.
Me folla fuerte, empuja una, dos, tres veces, con mucha fuerte, haciendo que mi cuerpo se balancee hacía adelante y mi pelvis choque contra el borde del colchón y finalmente, me corro. Gimiendo, gritando desesperada de placer. Él también se corre sólo unos segundos después y cuando ambos terminamos desata las manos, me quita la venda de los ojos, me deja sobre la cama y se acurruca tras de mí acariciándome, diciéndome:
- Ya está princesa, ya está, lo has hecho muy bien.
Y cierro los ojos. Me gusta esa dualidad que tiene. A veces puede ser tan duro y al segundo siguiente tan dulce. Su voz me tranquiliza entonces y caigo rendida en un sueño profundo.

viernes, 8 de mayo de 2020

SESIÓN INTENSA

- Vamos a la habitación - me ordena Amo Grey.
Completamente desnuda, con el collar y con unas muñequeras de cuero que él mismo me ha puesto obedezco dirigiéndome a la habitación de juegos.
Es una de las tres habitaciones que tenemos en el piso y que durante este confinamiento hemos estado habilitando como mazmorra. Hemos puesto algunas cadenas en la pared, una silla, una mesa. La silla de Berkley que compramos justo antes del confinamiento, y el cepo que tanto me gusta.
Una en la habitación, Amo Grey coge un pañuelo y me tapa los ojos con él. Ahora no puedo ver nada, debo ser guiada por él hasta las cadenas de la pared. Ahora él tiene el control absoluto sobre la situación y sobre mí. Me sujeta las muñecas a las cadenas que penden de la pared, de modo que mis brazos quedan elevados. Amo Grey va vestido con un pantalón tejano y una camiseta, empieza acariciando mi culo suavemente, luego mis piernas y así durante unos minutos, hasta que empieza a alternar las caricias con palmadas en el culo, haciéndome estremecer. Me sigue pegando, logrando que mis nalgas se enrojezcan y alternando las zurras con caricias, y algún beso en la boca. Se roza contra mi pierna, para que sienta su erección. Me hace abrir las piernas y me pega entre las piernas, mi excitación va en aumento. Acaricia mi sexo suavemente, introduce un dedo, luego otro; los saca y sigue azotándome en el culo. Cuando estoy ya bastante excitada, me hace girar y me pone de espaldas a la pared. Acaricia mi cuerpo de nuevo, me pone una ball-gag en la boca. Así que a partir de ahora no puedo hablar, ni gritar. Acaricia todo mi cuerpo suavemente, y finalmente, mueve sus dedos hasta mi clítoris y empieza a acariciarlo, a trazar circulos sobre él. Gimo excitada. Me gusta lo que me está haciendo. Se detiene, asciende acariciando mi cuerpo hasta mis senos, pellizca y tira de mi pezones haciéndome gemir de dolor. Los estira y siento que los atrapa con algo, duele, son unas pinzas para pezones. El dolor se intensifica. Tira de las pinzas y gimoteo. Luego, me acaricia y vuelve de nuevo a acariciar mi clítoris. Al sentir el placer de esa caricia, parece que el dolor de los pezones disminuye. Aparta sus manos de mí, y oigo un zumbido, tiene un vibrador. No tardo en sentirlo sobre mi clítoris. Lo mueve por mi sexo suavemente, haciéndome estremecer. Luego lo pasa por encima de las pinzas, en mis pezones y la sensación es extraña y maravillosa a la vez. Mueve el vibrador por todo mi cuerpo, arriba y abajo, acercándolo de vez en cuando a las pinzas y haciendo que estas vibren. Mientras mantiene el vibrador sobre una de las pinzas, con la otra mano, me acaricia el sexo sin parar
Estoy cada vez más excitada y completamente segura de que mi sexo chorrea como nunca. Mueve el vibrador de nuevo hasta mi sexo y lo sitúa sobre mi clítoris, lo deja ahí durante un rato, en que no puedo evitar estremecerme y gemir del placer que me causa. Y entonces introduce un dedo, lo mueve dentro y fuera de mí al ritmo que mueve también el vibrador sobre mi clítoris, gimo, cada vez estoy más excitada, el placer va aumentando mientras él mueve ambas cosas sobre mi sexo, el vibrador y el dedo. Gimo cada vez más fuerte, siento que poco a poco me voy acercando al orgasmo y el sigue. Y efectivamente, entre gritos y gemidos de placer me corro mientras él no para de mover ambas cosas sobre mi sexo. Pero al finalizar, cuando mis gemidos y todo mi cuerpo se calma, en lugar de detenerse como yo pensaba que haría, sigue moviendo el vibrador sobre mi sexo, y metiendo el dedo dentro de mí, sigo de nuevo gimiendo, excitada, me conoce y sabe que si mantiene el ritmo logrará que me corra otra vez y efectivamente no tardo demasiado en tener un nuevo orgasmo esta vez, si cabe, más fuerte e intenso que el anterior, de modo que al terminar, me quedo derrengada, extasiada pendiendo de las cadenas de la pared. Mis piernas ya no me sostienen, el placer ha sido realmente intenso. Me sujeta fuerte, me desata y cogiéndome en brazos, me lleva hasta la cama. Donde me quita la venda de los ojos y la gag-ball.
- Ha sido intenso, ¿eh, preciosa?
- Sí, Señor - le respondo casi sin fuerzas. Quiero abandonarme sobre la cama, cerrar los ojos y descansar.

miércoles, 22 de abril de 2020

LA SILLA DE BERKLEY

- Ponte el vestido negro transparente, sin ropa interior debajo, obviamente - me ordenó Amo Grey.
Es un vestido negro, semitransparente, que me regaló él hace unos meses. Me lo puse, mientras él lo preparaba todo. También me puse las medias negras y los zapatos de tacón, pues a él le gustan mucho.
Cuando ya estuve lista, se lo dije y me autorizó a que saliera de la habitación, pues ya todo estaba listo en el salón. Al llegar, vi que había puesto la silla de Berkley en medio del salón, con el cepo al final de esta.
- Bien, enséñame lo que sabes hacer - me dijo, poniendo un poco de música.
Bailé un poco al ritmo de la música, mientras él, que llevaba unos tejanos y una camiseta, se quitaba la camiseta. Luego, me ordenó que me pusiera sobre la silla.
Me coloqué sobre la silla, y él me ató a esta. Luego coloqué mi cabeza y mis manos en el cepo, quedando atrapada a este. Amo Grey, acarició mi cara, metió uno de sus dedos en mi boca y se lo chupé. Luego se situó tras de mí, y subió mi vestido, dejando mi culo al descubierto, que acarició suavemente. Vi que sacaba el flogger de la bolsa de juguetes y no tardó en empezar a azotarme con él. Primero fue suavemente, después y luego poco a poco fue aumentando la fuerza, de modo, que cada vez sentía más los golpes y por tanto el escozor en mi culo. Sentía como se estaba poniendo rojo, ya que sentía que me quemaba. Pero eso hacía también que me excitara. Cuando se dio cuenta que ya estaba bastante excitada, sentí que primero acariciaba suavemente mi culo, luego llevó sus dedos hasta mi sexo y empezó a acariciarlo suavemente, haciendo que me excitara aún más. Sentí que se alejaba de mi, pero oia ruido, por lo que aunque no podía verle, porque tenía la cabeza metida en el cepo, supe que estaba allí. Se acercó de nuevo a mí, se metió entre mis piernas y noté que rozaba mi sexo con el suyo, sin duda iba a follarme. Todo mi cuerpo se estremeció al sentirle. Empezó a moverse despacio, sujetándome por las caderas y luego poco a poco fue aumentando el ritmo, haciendo que gimiera y que el placer fuera aumentando poco a poco, hasta que me corrí. Luego siguió empujando, metiendo y sacando su polla de mí, hasta que también él se corrió. Y entonces, me sacó del cepo, me desató de la silla y cogiéndome en brazos me llevó hasta la cama. Donde me tuvo un rato, abrazada, dándome besos. Fue una experiencia maravillosa pero a la vez muy tierna. Hacía días que no usábamos el cepo y nunca antes lo habíamos usado con la silla de Berkley. Él sabe cuando me gusta el cepo, y a él le encanta que usemos las silla de Berkley así que supongo que pensó que sería una buena idea usarlos a la vez y realmente fue una de las mejores ideas que se le podían haber ocurrido.

jueves, 27 de febrero de 2020

SPANKING

Spanking: es oír esta palabra y ya siento como mi sexo se moja, se contrae, se revoluciona. Y a veces, me sorprende que con sólo oír esa palabra me suceda eso, imaginad como me siento, cuando mi Amo me hace desnudar, me ordena que me ponga en posición con el culo hacía afuera y veo que coge el flogger o la paleta. Entonces mi sexo ya se convierte en un mar, y cuando los golpes caen, mi voz se hace grito de placer, jadeo, y mi cuerpo se convulsiona presa del placer tras los golpes. Es algo mágico, maravilloso para mí y que cada vez ansío y deseo con más vehemencia. Y creo que Amo Grey lo sabe. Hace ya días, que no me somete a una sesión de Spank,  y creo que lo estaba retrasando, para que cuando lo hiciera yo pueda disfrutarlo. Y así ha sido. Al llegar a casa hoy, nada más entrar me ha ordenado: 
- Prepárate, te quiero desnuda, doblada sobre la cama, con las manos apoyadas en esta y el culo hacía afuera. Y sacas el cepillo grande. 
Obedezco dirigiéndome a la habitación, empezando a excitarme ya, pensando en como será la sesión.
Amo Grey no tarda en llegar, se mueve a mi alrededor, toca mi culo suavemente, luego coge el cepillo y se sitúa a un lado, y sin previo aviso, deja caer el cepillo sobre mi culo. Los golpes caen uno tras otro, haciendo que me estremezca, que mi nalga se ponga roja, que duela, que escueza. Amo se detiene, y comprueba mi humedad. Luego sigue azotándome con el cepillo.  Cada vez estoy más excitada, mi cuerpo se convulsiona tras cada golpe. Y entonces Amo Grey, lanza el cepillo sobre la cama, se pone tras de mi, acaricia suavemente mi sexo, y luego sin más preámbulos, me penetra, me posee y me hace suya. Me folla, sin contemplaciones, hasta que se corre y luego sigue follándome, hasta que soy yo la que se corre. Y todo me parece tan salvaje, tan animal, pero me siento bien, me siento liberada cuando terminamos.