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lunes, 5 de julio de 2021

EL LIGUERO - LOS JUEGOS PERVERSOS DE MI JEFE

 A Amo Grey le gusta que me ponga medias con liguero. Obviamente, la premisa es que no lleve braguitas y debo llevar falda, a poder ser corta. Porque a Amo Grey le encanta quitarme el liguero o también dejarlo puesto. Sea como sea estoy descubriendo a todo un fetichista en mi Amo. 

Bueno, a lo que vamos. Ayer me dijo que tenía que ponerme el liguero y las medias, sin braguitas debajo, para ir a trabajar. Así que como sumisa obediente, me las puse. Y ya en el coche, mientras íbamos al  trabajo, Amo Grey, no dejaba de acariciar mis piernas, buscar mi sexo bajo la falda y acariciar suavemente, lo que pudiera. Llegamos a la oficina, y me hizo subir por las escaleras, con él detrás de mí. Menos mal que son sólo tres pisos. Eso sí, él iba todo el rato mirando mi culo y diciéndome: 
— ¡Qué culo más hermoso tienes! 
Llegamos a la oficina, entramos en el despacho y nos pusimos a trabajar, pero al cabo de unos 20 minutos. Amo me ordenó: 
— Ven aquí Lee. 
Me levanté, y me dirigí hacia él, mientras él me indicaba: 
— Aquí a mi lado. 
Lo hice. Me puse a su lado, de pie, y entonces sentí su mano subiendo por el interior de mi pierna suavemente. Rozó mi clítoris con un par de dedos, luego mis labios vaginales. Gemí empezando a excitarme. 
— Vuelve a tu sitio — me ordenó. 
Volví a trabajar o por lo menos a intentarlo, aunque me costaba, la verdad. Cuando a Mi Amo le da por jugar en la oficina, me cuesta mucho concentrarme en el trabajo. Durante un rato, Amo se comportó. Pero al cabo de más o menos media hora, volvió a llamarme. De nuevo, me coloqué a su lado. Estaba muy húmeda, porque no había dejado de pensar en las cosas que Amo Grey me haría. Sentí sus dedos, adentrarse entre mis piernas, subir por ellas hasta mi sexo. Sentí como los untada en mi humedad y luego como metía uno dentro de mí. Gemí, metió otro, volví a gemir, incluso me estremecí al sentirlo. 
— No te muevas, putita — me dijo en voz baja, mientras movía sus dedos dentro y fuera de mí. 
Y entonces alguien llamó a la puerta. Me quedé quieta, como si fuera un niño pequeño descubierto en una de sus travesuras. Y Amo Grey dijo: 
—  Adelante. 
La puerta se abrió y Elisa la recepcionista se acercó a la mesa con un sobre grande. 
— Acaban de traerle esto, Sr. 
— Gracias Elisa. 
Elisa dejó el sobre encima de la mesa y luego salió del despacho, mientras Amo Grey seguía con sus dedos metidos dentro de mí. Tras eso, sacó sus dedos, se puso en pie situándose tras de mí y me subió la falda, lo que me alarmó. 
— ¿Qué vas a hacer Sr? — le pregunté. 
— Voy a follarte ahora mismo, no aguanto más. 
— Pero Sr. la puerta — dije asustada, ya que alguien podía entrar y pillarnos en pleno acto. 
Pero nada le convenció, sentí su sexo en la entrada de mío, y como de un sólo empellón lo metía profundamente. Luego me sujetó por las caderas y empezó a moverse dentro y fuera, dentro y fuera, cada vez más rápido, tanto que en menos de un minuto se corría, sin permitir que yo lo hiciera, dejándome con las ganas. Se apartó de mí, y me ordenó que volviera a mi sitio. Mi corazón aun latia a mil por hora cuando me senté en mi silla. 

sábado, 24 de abril de 2021

EL JUEGO DE LOS CONSOLADORES

Los consoladores están todos dispuesto en linea, uno tras otro, de más pequeño a más grande sobre el banco. Yo estoy desnuda, las manos atadas a la espalda y Amo Grey con sus pantalones de cuero puestos. Le sientan muy bien. 
— Bien, vamos a empezar el juego — anuncia — Siéntate sobre el primero mientras te lo introduces — me indica. 
Yo obedezco y me siento sobre el primero de ellos. Siento como entra dentro de mí. Es agradable, pero ni de lejos lo que sé que voy a sentir cuando me siente sobre el último y más grueso de ellos. 
— Muévete — me ordena. 

Lo hago y siento el consolador dentro de mí. Cuando me lo ordena, me alzo y el consolador sale, me acerco al siguiente y me lo introduzco dentro, deslizándome despacio sobre él. Es un poco más grueso, es agradable, me muevo, lo siento, me gusta. Repito el juego con los siguientes consoladores, uno tras otro los voy probando y cada vez estoy más excitada, cada vez más húmeda, gimo cuando me los introduzco, lo hago también cuando los saco, cuando me muevo sobre ellos. Es una agradable sensación y me gusta este juego. Quiero más, quiero moverme sobre ellos como lo haría sobre el pene de mi Amo, moviéndome sobre él una y otra vez hasta liberarme en el ansiado orgasmo. Pero no puedo, las instrucciones de Amo Grey son claras, solo puedo moverme cuando él me autoriza y siempre un leve movimiento. Amo me observa, sentado en su sofá que ha colocado al final del banco. 
Veo como se ha bajado el pantalón y ha sacado su polla erecta. Mirándome a los ojos me dice: 
—  Vamos, pequeña, está será la última no desistas, y sobre todo no te corras hasta que llegues aquí. 
Sus palabras me animan a seguir, a pesar de que cada vez es más difícil, porque estoy más excitada. 
Gimo, suspiro. Estoy llegando ya al último, y casi podré alcanzar la polla de mi Amo.  Me deslizo sobre el último, desciendo, lo siento. Es el más grande, generalmente no lo usamos mucho, precisamente por eso, porque es grande. 
— Venga que ya llegas — me anima Amo Grey. 
Me muevo un poco sobre la plástica verga y después me elevo haciendo que salga de mí. Espero, pues no puedo seguir sino me lo indica Amo Grey. 
— Vamos, lo has hecho muy bien, ahora esta ya es toda tuya — me indica y colocándome sobre él, mientras él me ayuda, me deslizo sobre su verga que altiva y erecta me recibe. 
Amo Grey me sujeta por las caderas y empezamos un baile de pasión, me muevo sobre su verga, la siento dentro de mí, como se desliza, como entra y sale de mí.  Por fin, me siento liberada. Amo Grey me sujeta y me abraza, sé que no tardará en correrse, al igual que yo, que cada vez estoy más cerca del ansiado orgasmo y efectivamente, en unas pocas embestidas, me corro igual que él. El juego ha terminado. 

15 días de tortura

Hola a todos, vuelvo al blog después de una mala racha en que no tenía muchas ganas de nada, la verdad, pero poco a poco he tratado de recuperar esas ganas, a fin de cuentas, la vida sigue y hay que vivirla. Hoy recupero una de las entradas de mi antiguo blog, espero que os guste y que sigáis leyendo, intentaré ir actualizando con frecuencia como hacía antes. Besos a todos los que me leéis.


15 días, ya llevamos 15 días de tortura. 15 días, de zurras, masturbaciones, momentos en lo que creo que no podré aguantar mucho más, y momentos en los que él me toma en sus brazos y me calma, me dice cuanto me ama, lo orgulloso que está de mí, porque, según él, lo estoy llevando muy bien.

En cambio a mí me parece que no. Que cada día se me hace más duro, y me cuesta más aguantar sin correrme, como también me cuesta más aguantar las zurras. Mi culo está rojo como un tomate, estoy segura de ello. Aunque Amo Grey me aplica crema calmante cada día después del castigo.

La verdad es que a pesar del castigo, está siendo muy considerado y realmente me cuida mucho. Ahora es cuando realmente aprecio esos momentos de Aftercare, cuando me abraza, cuando me aplica la crema, cuando me tiene en sus brazos, cuando besa mis lágrimas y me dice que me quiere. Esos momentos, son como estar en el cielo, y hacen que me olvide del castigo y de todo, porque en esos momentos, solo estamos él y yo.


Para cualquier cosa, consejo, ayuda, saber más, puedes escribirme a: secresumisa30@gmail.com


viernes, 15 de enero de 2021

VAMOS A JUGAR 2º RETO TOCATE

Vamos a por el segundo reto: 


En una habitación donde puedas estar a solas. Desnúdate por completo. Empieza tocándote y acariciándote las tetas, pellizca y estira tus pezones. Luego acaríciate y desciende hasta tu sexo, acaríciate el coño, pasa tus dedos por tus labios vaginales, por los pliegues comprueba la humedad, trata de untar tus dedos en ella, luego chúpalos, siente el sabor de tus sexo en tu boca. Y ahora cuéntame como ha ido, que has sentido. 


¿Has realizado el reto? ¿Tienes dudas? ¿Quieres saber más sobre el BDSM y la relación Amo- Sumisa? Puedes escríbirnos a cualquiera de nuestros emails

AmoGrey: amogreyamo@gmail.com

Sumisa Lee: secresumisa30@gmail.com

lunes, 5 de octubre de 2020

SEXO VEGANO

- Compra una zanahoria bien grande y un pepino pequeño - me dijo la otra tarde Amo Grey cuando le dije que me iba a la compra. 
Sabía perfectamente para que lo quería. Llevaba unos días diciendo que le aburría eso de meterme sólo los consoladores y que quería probar otras cosas. 
Cuando a llegué a casa con ellas, Amo Grey se aseguró de que las pusiera en la nevera. Y luego me dijo que íbamos a tener una sesión vegana. 
Así pues, tras la cena, Amo Grey me mandó que me fuera a la habitación y me desnudara y pusiera el collar y luego fuera a la cocina. En la cocina, él ya había dispuesto todo. Me hizo sentar en la silla, me ató a ella y empezó a dar vueltas a mi alrededor. 
- Bien, ¿Cómo está mi putita hoy? 
- Intrigada - le dije. 
- ¡Uhm eso me gusta! Vamos a ver - cogió la zanahoria y empezó a acariciarme con ella, la cara, descendiendo por mi cuello, pasando con la punta por él, descendiendo y llegando a mis tetas. Pasó la zanahoria por ellas, y luego, acercando su boca, lamió y chupó mis pezones, excitando y haciéndome estremecer. 
Gemí. Siguió bajando con la zanahoria por mi vientre hasta llegar a mi sexo, la pasó por mis labios vaginales, mi clítoris y metió un poco, la punta en mi sexo. Lo justo para que no me emocionara demasiado. 
- ¿Quieres que te folle con la zanahoria? 
-  No, sí- respondí contradiciéndome, pues aunque era una idea atractiva, también me hacía sentir un poco humillada. 
Entonces me desató de la silla, me ató las manos detrás de mi espalda, y me hizo doblar sobre la mesa de la cocina. Mi sexo palpitaba, sediento de su sexo o de cualquier cosa que me llenara. Vi que ponía un condón a la zanahoria y otro al pepino. Acarició mi sexo y luego acercó la zanahoria, yo no podía dejar de jadear, de sentirme excitada. Y entonces, sentí como metía la zanahoria en mi sexo, sentí como entraba, y sentí como mi sexo se contraía alrededor al sentir el frio de la zanahoria. Luego empezó a moverla dentro y fuera, dentro y fuera, mientras yo gemía, y me estremecía. 
- ¡Uhm nena, estás preciosa con la zanahoria metida en tu coño! - dijo Amo Grey, y sacando su móvil me hizo una foto. Luego me la enseñó. 
Era una imagen erótica, pero también me hacía sentir un tanto humillada. Aquel era mi coño y tenía una zanahoria insertada, que además me estaba dando placer. ¿Hay algo más humillante que eso? Supongo que sí, pero en ese momento, para mí eso era lo más humillante que hasta ese momento había sentido. La movió un poco más, hasta que me llevó casi al borde del orgasmo, y entonces la sacó. Cogió el pepino y sentí como lo ponía en la entrada de mi sexo, empezó a empujarlo despacio, pues era un poco más grueso que su polla y que cualquier otra cosa que antes hubiéramos usado.  Lo empujó suavemente y logró que entrara un poco, luego lo fué metiendo despacio. Cuando creyó que ya había suficiente, lo movió dentro y fuera, de nuevo el placer, mi cuerpo convulsionándose, y excitada como estaba,  Amo Grey cogió la zanahoria y la metió en mi culo. Movió ambas cosas un poco, dentro y fuera, haciéndome estremecer, haciéndome sentir el frio de ambas verduras en mis agujeros. Gemí, mis agujeros apretaban las verduras. Podía sentir las convulsiones. Hizo otra foto, luego sacó ambas verduras y me enseñó la foto. 
- Están preciosos tus agujeros con las verduras ¿verdad? 
Gemí, de nuevo me sentí humillada, pero excitada a la vez. El placer aumentó, y entonces Amo Grey, guió su polla hasta mi agujero vaginal, empujó con fuerza y me penetró haciéndome gritar. Tiró de mi pelo, sujetándome de él y empecé a gemir, a sentir su sexo caliente dentro de mí, el placer. Y me folló, me poseyó como sólo él sabe hacer, haciendo que todo mi cuerpo se convulsionara, y llevándome de nuevo hasta un maravilloso orgasmo. 
- Ahora ya puedes decir que has probado el sexo vegano - me dijo Amo Grey cuando me acunó entre sus brazos durante el aftercare. 
Y había sido un sexo vegano maravilloso.
 

jueves, 1 de octubre de 2020

EN EL ESPEJO

- Quiero verme en el espejo mientras me la chupas - me había pedido Amo Grey - Quiero ver como lo haces desde otra perspectiva. 
Sin duda, mi Amo es un poco narcisista. Pero además también tiene un algo de voyeur. Así que allí estaba yo, arrodillada frente a él, con las manos atadas a mi espalda, y su polla en mi boca, mientras la chupaba y disfrutaba de ella. 
Amo Grey, de pie, con los pantalones bajados y aún medio vestido se miraba en el espejo que tenemos en la habitación, o mejor dicho, nos miraba, nos observaba. Se deleitaba en la imagen que le devolvía el espejo. Apretó mi cabeza contra su verga y esta entró aún más en mi boca. Sentí que llegaba casi hasta la campanilla. Traté de aguantar la arcada y finalmente sentí como se corría en mi boca, haciendo que me tragara su leche. 
 

viernes, 18 de septiembre de 2020

BAJO EL VESTIDO


Me gusta Amo Grey porque siempre me sorprende con algo nuevo, y eso hace que nuestra relación sea sorprendente y que nunca sepa que debo esperar. Y eso lo digo porque no hace muchos dias, se le ocurrió algo que no habíamos hecho antes. 
Nos levantamos por la mañana, me duché y antes de que me vistiera Amo Grey me dijo: 
- Ven aquí preciosa, tengo un nuevo juego para tí hoy. 
Me acerqué hasta él, tenía una cuerda de algodon entre las manos, que parecía bastante larga. 
- Vas a llevar esto debajo del vestido, hoy. Nada más solo esto - me dijo, empezando a enredar las cuerdas alrededor de mi cuerpo. 
Las enredó, por mi torax, por debajo de mis pechos, luego por encima, enmarcandolos, luego descendió hasta mi sexo, haciendome abrir las piernas, enredó la cuerda alrededor de mi sexo enmarcandolo, cuando terminó, me ordenó: 
- Camina hacía la puerta y vuelve. 

Obedecí caminando hacía la puerta y sintiendo como la cuerda rozaba mi sexo produciendome cierto placer. 
- Muy bien ¿cómo se siente? - me preguntó. 
- Un poco molesto pero agradable a la vez también,
- ¿Te excita? 
- Sí, un poco, 
- Bien, vistete. Cuando volvamos por la noche te lo quitaré, 
- Sí Señor. 
Así pues, pasé el día con la cuerda anudada a mi cuerpo, debajo del vestido. Fue un día diferente y peculiar. A ratos me sentía bien, era agradable y me causaba cierto placer, pero a ratos era un tanto insoportable, incluso doloroso sentir las cuerdas rozando mi sexo. Eso sí, me hacían recordar continuamente que aquello era un juego de mi Amo, y que lo hacía porque era suya, porque le gustaba verme sufrir y gozar a partes iguales. 
Cuando volvimos a casa y llegó el momento de quitarme las cuerdas, yo estaba a mil, el roce de la cuerda en mi sexo, el pellizco que me había producido en él, hacia que estuviera sensible y excitada. Amo Grey me preguntó que sentía, que había sentido y se lo conté. Le dije que durante todo el día, me había sentido excitada e incomoda a partes iguales y que sentir el roce de las cuerdas, había hecho que no pudiera dejar de pensar en él y en que era suya. 
- ¿Y ahora como te sientes? 
- Excitada, sensible. 
Rozó mi sexo con sus dedos y me estremecí. 
- Bastante sensible, por lo que veo - señaló. 
- Sí, Señor. 
- ¿Quieres que te folle? - me preguntó. 
- Sí, Señor, me gustaría, si tú quieres. 
Y lo hicimos. Fue muy sensitivo y maravilloso. 

lunes, 3 de agosto de 2020

EL TRONO 2

Paso a contar la segunda parte de la entrada que publiqué hace unos dias que podeis leer aquí: https://secresumisa.blogspot.com/2020/07/el-trono.html

Amo Grey se acerca a su bolsa, que ha dejado en una silla a la entrada. Rebusca dentro y saca el Castigador. Sé perfectamente lo que va a hacer. Se acerca a mí, me besa suavemente y luego me pregunta:
- ¿Estás lista?
- Sí, Señor - le respondo.
Se situa a un lado y empieza a azotarme en mis labios vaginales con el castigador. Una, dos, tres veces, yo gimo y me revuelvo con cada golpe. Sé que lo que quiere es que mis labios se hinchen porque así estarán más sensibles cuando me someta a lo que tenga pensado hacer. Los golpes caen uno tras otra, a veces ni siquiera me da tiempo de respirar y recomponerme tras el golpe. Mis labios me duelen cada vez más. Tras haber llegado a los 30 azotes se detiene. Acaricia mis labios, mi sexo, y yo me estremezco.
- Perfecto - murmura.
Vuelve a la bolsa y saca el Majic Wand, se acerca a mí, lo enciende y lo pone sobre mi sexo. Siento la vibración y no tardo en estremecerme, cada vez es más intensa, Amo Grey va subiendo la velocidad, y en poco rato, estoy ya estremeciendome sin remedio, sintiendo la vibración entre mis piernas, el placer que va aumentando, mis gemidos que se expanden por la habitación. Pero justo antes de que llegue al orgasmo Amo Grey detiene el Magic Wand y lo aparta. Ahora acerca su boca a mi sexo y empieza a lamer, a meter su lengua dentro de mí, de nuevo el placer abriendose paso en mi sexo, quiero que chupe más, que lama más, mas fuerte, pero él va lento, a su ritmo, porque sabe que sino me voy a correr. Me tortura con su lentitud y yo suspiro y gimo. Quiero correrme y quiero hacerlo ya, pero él quiere demorar el momento, hacer que esta tortura dure un rato. Se aparta, me pega unas cuantas palmadas sobre mi sexo, para que mis labios vuelvan a hincharse. Ahora pasa un cubito de hielo, creo que ha cogido de la copa de coñac que llevaba. Todo mi cuerpo se estremece. Vuelve a la bolsa y saca las pinzas, me las coloca en los pezones, tira de ellas, y yo gimo, me retuerzo de dolor y me estremezco. Lleva el cepillo de dientes y lo pasa por mis tetas, sin quitar las pinzas, estan tan sensibles que no puedo parar de retorcerme. Baja con el cepillo hasta mi sexo, los pasa por mis labios, mi clítoris y yo no dejo de estremecerme y retorcerme excitada, no puedo más, le suplico:
- Señor, por favor, deja que me corra.
Él no dice nada. Sólo sigue moviendo el cepillo por mi sexo, mis tetas, haciendo que todo mi cuerpo se estremezca. Vuelvo a suplicarle, quiero liberarme, sabe que estoy a mil.
Me penetra con su polla, se mueve dentro y fuera unas cuantas veces, fuerte, deprisa y cuando sabe que me voy a correr, saca su sexo e irremediablemente el siento un orgasmo arruinado. Me convulsiono y gimo presa del placer. Y entonces él me besa, besa mi sexo y luego me desata y me toma en sus brazos. De nuevo la experiencia ha sido intensa, como casi siempre con él. Sabe como llevarme hasta el límite y hacer que todo sea intenso, muy intenso.

sábado, 25 de julio de 2020

EL TRONO

- Hoy tengo algo para tí - me dice Amo Grey, cuando llegamos al club.
- ¿Y que es? - le pregunto curiosa.
- Luego lo sabrás - me dice.
Tomamos una copa, él un poco de coñac, yo prefiero un vino blanco. Esos nos achispa y enseguida empezamos a coquetear el uno con él otro. Hasta que Amo Grey, toma las riendas de la situación y cogiéndome de la mano me lleva hasta la mazmorra que alquilamos de vez en cuando para jugar.
- Cierra los ojos - me dice antes de que entremos.
Obedezco y entramos. Él me lleva y me dirige. Nos paramos, calculo que debemos estar en medio de la sala, aunque en realidad, soy muy mala para orientarme cuando voy a ciegas.
- Abre los ojos.
De nuevo obedezco y frente a mí veo una silla que más que una silla parece un trono. Es de madera hermosamente tallada. Y el asiento y el respaldo de terciopelo rojo.
- ¿Qué es esto? - le pregunto sin entender demasiado bien para que nos va a servir.
- Se llama el trono de la puta. Y obviamente, la puta será tú. Así que este es tu trono - Me explica.
- Y ¿Cómo se supone que debemos usarlo? - le pregunto.
- Hoy estás muy preguntona. Desnúdate - me ordenó.
Obedecí y me desnudé.
- Ahora siéntate sobre la silla.
Lo hice. Y entonces Amo Grey, tomó mis piernas y me las abrió colocando cada una de ellas por encima de los brazos de la silla. Sacó una cuerda y me las ató por los tobillos, pasando la cuerda por debajo de la silla, de modo que mis piernas quedaron abiertas y no podía cerrarlas. Después, cogió mis brazos, saco otra cuerda, esta vez una más pequeña y me ató los brazos por detrás del respaldo de la silla. Estaba abierta y totalmente expuesta para él.
- Bien, ahora ya puedo jugar con mi puta - declaró, haciendo que me estremeciera. ¿Qué juegos habría ideado para mí Amo Grey?

lunes, 18 de mayo de 2020

EN EL CABALLETE

Bueno, el otro día no lo expliqué porque me olvidé, pero en la mazmorra también tenemos un caballete, al que Amo Grey me ata, para someterme a sesiones de spank.
Recuerdo el primer día que lo usamos, fue algo maravilloso y novedoso, muy satisfactorio para ambos, porque además de la sesión de spank al final, terminó follándome.
Bien, me hizo doblar sobe el caballete y ató las munequeras de cuero a unas cadenas que hay en las patas del caballete, y luego mis piernas abiertas también las ató a las otras patas del caballete. Estaba totalmente abierta y a su disposición. Empezó acariciándome suavemente el culo, las piernas. A continuación empezó a pegarme con la mano en las nalgas. Primero suavemente, después un poco más rápida y fuertemente. A continuación, cogió un flogger y empezó a azotarme en el culo, primero no muy fuerte y luego un poco más fuerte, haciendo que poco a poco mi culo se calentara y empezara a sentirme excitada. Empecé a gemir excitada, sentía mi coño cada vez más húmedo y no tarde en estremecerme. Dejó el flogger a un lado y siguió acariciando mi sexo, metiendo un dedo dentro de mi vagina, moviéndolo dentro y fuera, mientras con la otra mano, me pegaba en las nalgas. Yo gemia sin parar, no podía evitarlo, cada vez estaba más excitada, me dolia el coño del deseo que sentía. Quería más. Cuando veía que estaba a punto de correrme, sacaba sus dedos de mí y me acariciaba suavemente, sabiendo que eso hacía que la excitación disminuyera. Oí que se bajaba la cremallera del pantalón que llevaba puesto, pues hasta aquel momento había estado vestido. Y entonces, situándose tras de mí, guió su verga hasta mi vagina, la humedeció con mis jugos y me penetró. Empezó a moverse, dentro y fuera, dentro y fuera, logrando que de nuevo, llegara hasta el borde del orgasmo unas cuantas veces, y cada vez que él sabía que estaba a punto de correrme, sacaba su polla de mi, para meterla de nuevo, luego, unos minutos más tarde, cuando yo ya me había calmado. Pero la última vez justo en el momento en que sacaba su sexo de mí, yo me corrí irremediablemente, gimiendo de placer. Tras eso, llevó su polla hasta mi boca y me hizo chupársela, hasta que también él se corrió. Fue una sesión maravillosa aunque terminara con un orgasmo arruinado por mi parte. Aunque creo que a Amo Grey le encanta cuando logra que tenga uno de esos orgasmos.

viernes, 8 de mayo de 2020

SESIÓN INTENSA

- Vamos a la habitación - me ordena Amo Grey.
Completamente desnuda, con el collar y con unas muñequeras de cuero que él mismo me ha puesto obedezco dirigiéndome a la habitación de juegos.
Es una de las tres habitaciones que tenemos en el piso y que durante este confinamiento hemos estado habilitando como mazmorra. Hemos puesto algunas cadenas en la pared, una silla, una mesa. La silla de Berkley que compramos justo antes del confinamiento, y el cepo que tanto me gusta.
Una en la habitación, Amo Grey coge un pañuelo y me tapa los ojos con él. Ahora no puedo ver nada, debo ser guiada por él hasta las cadenas de la pared. Ahora él tiene el control absoluto sobre la situación y sobre mí. Me sujeta las muñecas a las cadenas que penden de la pared, de modo que mis brazos quedan elevados. Amo Grey va vestido con un pantalón tejano y una camiseta, empieza acariciando mi culo suavemente, luego mis piernas y así durante unos minutos, hasta que empieza a alternar las caricias con palmadas en el culo, haciéndome estremecer. Me sigue pegando, logrando que mis nalgas se enrojezcan y alternando las zurras con caricias, y algún beso en la boca. Se roza contra mi pierna, para que sienta su erección. Me hace abrir las piernas y me pega entre las piernas, mi excitación va en aumento. Acaricia mi sexo suavemente, introduce un dedo, luego otro; los saca y sigue azotándome en el culo. Cuando estoy ya bastante excitada, me hace girar y me pone de espaldas a la pared. Acaricia mi cuerpo de nuevo, me pone una ball-gag en la boca. Así que a partir de ahora no puedo hablar, ni gritar. Acaricia todo mi cuerpo suavemente, y finalmente, mueve sus dedos hasta mi clítoris y empieza a acariciarlo, a trazar circulos sobre él. Gimo excitada. Me gusta lo que me está haciendo. Se detiene, asciende acariciando mi cuerpo hasta mis senos, pellizca y tira de mi pezones haciéndome gemir de dolor. Los estira y siento que los atrapa con algo, duele, son unas pinzas para pezones. El dolor se intensifica. Tira de las pinzas y gimoteo. Luego, me acaricia y vuelve de nuevo a acariciar mi clítoris. Al sentir el placer de esa caricia, parece que el dolor de los pezones disminuye. Aparta sus manos de mí, y oigo un zumbido, tiene un vibrador. No tardo en sentirlo sobre mi clítoris. Lo mueve por mi sexo suavemente, haciéndome estremecer. Luego lo pasa por encima de las pinzas, en mis pezones y la sensación es extraña y maravillosa a la vez. Mueve el vibrador por todo mi cuerpo, arriba y abajo, acercándolo de vez en cuando a las pinzas y haciendo que estas vibren. Mientras mantiene el vibrador sobre una de las pinzas, con la otra mano, me acaricia el sexo sin parar
Estoy cada vez más excitada y completamente segura de que mi sexo chorrea como nunca. Mueve el vibrador de nuevo hasta mi sexo y lo sitúa sobre mi clítoris, lo deja ahí durante un rato, en que no puedo evitar estremecerme y gemir del placer que me causa. Y entonces introduce un dedo, lo mueve dentro y fuera de mí al ritmo que mueve también el vibrador sobre mi clítoris, gimo, cada vez estoy más excitada, el placer va aumentando mientras él mueve ambas cosas sobre mi sexo, el vibrador y el dedo. Gimo cada vez más fuerte, siento que poco a poco me voy acercando al orgasmo y el sigue. Y efectivamente, entre gritos y gemidos de placer me corro mientras él no para de mover ambas cosas sobre mi sexo. Pero al finalizar, cuando mis gemidos y todo mi cuerpo se calma, en lugar de detenerse como yo pensaba que haría, sigue moviendo el vibrador sobre mi sexo, y metiendo el dedo dentro de mí, sigo de nuevo gimiendo, excitada, me conoce y sabe que si mantiene el ritmo logrará que me corra otra vez y efectivamente no tardo demasiado en tener un nuevo orgasmo esta vez, si cabe, más fuerte e intenso que el anterior, de modo que al terminar, me quedo derrengada, extasiada pendiendo de las cadenas de la pared. Mis piernas ya no me sostienen, el placer ha sido realmente intenso. Me sujeta fuerte, me desata y cogiéndome en brazos, me lleva hasta la cama. Donde me quita la venda de los ojos y la gag-ball.
- Ha sido intenso, ¿eh, preciosa?
- Sí, Señor - le respondo casi sin fuerzas. Quiero abandonarme sobre la cama, cerrar los ojos y descansar.

miércoles, 22 de abril de 2020

LA SILLA DE BERKLEY

- Ponte el vestido negro transparente, sin ropa interior debajo, obviamente - me ordenó Amo Grey.
Es un vestido negro, semitransparente, que me regaló él hace unos meses. Me lo puse, mientras él lo preparaba todo. También me puse las medias negras y los zapatos de tacón, pues a él le gustan mucho.
Cuando ya estuve lista, se lo dije y me autorizó a que saliera de la habitación, pues ya todo estaba listo en el salón. Al llegar, vi que había puesto la silla de Berkley en medio del salón, con el cepo al final de esta.
- Bien, enséñame lo que sabes hacer - me dijo, poniendo un poco de música.
Bailé un poco al ritmo de la música, mientras él, que llevaba unos tejanos y una camiseta, se quitaba la camiseta. Luego, me ordenó que me pusiera sobre la silla.
Me coloqué sobre la silla, y él me ató a esta. Luego coloqué mi cabeza y mis manos en el cepo, quedando atrapada a este. Amo Grey, acarició mi cara, metió uno de sus dedos en mi boca y se lo chupé. Luego se situó tras de mí, y subió mi vestido, dejando mi culo al descubierto, que acarició suavemente. Vi que sacaba el flogger de la bolsa de juguetes y no tardó en empezar a azotarme con él. Primero fue suavemente, después y luego poco a poco fue aumentando la fuerza, de modo, que cada vez sentía más los golpes y por tanto el escozor en mi culo. Sentía como se estaba poniendo rojo, ya que sentía que me quemaba. Pero eso hacía también que me excitara. Cuando se dio cuenta que ya estaba bastante excitada, sentí que primero acariciaba suavemente mi culo, luego llevó sus dedos hasta mi sexo y empezó a acariciarlo suavemente, haciendo que me excitara aún más. Sentí que se alejaba de mi, pero oia ruido, por lo que aunque no podía verle, porque tenía la cabeza metida en el cepo, supe que estaba allí. Se acercó de nuevo a mí, se metió entre mis piernas y noté que rozaba mi sexo con el suyo, sin duda iba a follarme. Todo mi cuerpo se estremeció al sentirle. Empezó a moverse despacio, sujetándome por las caderas y luego poco a poco fue aumentando el ritmo, haciendo que gimiera y que el placer fuera aumentando poco a poco, hasta que me corrí. Luego siguió empujando, metiendo y sacando su polla de mí, hasta que también él se corrió. Y entonces, me sacó del cepo, me desató de la silla y cogiéndome en brazos me llevó hasta la cama. Donde me tuvo un rato, abrazada, dándome besos. Fue una experiencia maravillosa pero a la vez muy tierna. Hacía días que no usábamos el cepo y nunca antes lo habíamos usado con la silla de Berkley. Él sabe cuando me gusta el cepo, y a él le encanta que usemos las silla de Berkley así que supongo que pensó que sería una buena idea usarlos a la vez y realmente fue una de las mejores ideas que se le podían haber ocurrido.

jueves, 27 de febrero de 2020

SPANKING

Spanking: es oír esta palabra y ya siento como mi sexo se moja, se contrae, se revoluciona. Y a veces, me sorprende que con sólo oír esa palabra me suceda eso, imaginad como me siento, cuando mi Amo me hace desnudar, me ordena que me ponga en posición con el culo hacía afuera y veo que coge el flogger o la paleta. Entonces mi sexo ya se convierte en un mar, y cuando los golpes caen, mi voz se hace grito de placer, jadeo, y mi cuerpo se convulsiona presa del placer tras los golpes. Es algo mágico, maravilloso para mí y que cada vez ansío y deseo con más vehemencia. Y creo que Amo Grey lo sabe. Hace ya días, que no me somete a una sesión de Spank,  y creo que lo estaba retrasando, para que cuando lo hiciera yo pueda disfrutarlo. Y así ha sido. Al llegar a casa hoy, nada más entrar me ha ordenado: 
- Prepárate, te quiero desnuda, doblada sobre la cama, con las manos apoyadas en esta y el culo hacía afuera. Y sacas el cepillo grande. 
Obedezco dirigiéndome a la habitación, empezando a excitarme ya, pensando en como será la sesión.
Amo Grey no tarda en llegar, se mueve a mi alrededor, toca mi culo suavemente, luego coge el cepillo y se sitúa a un lado, y sin previo aviso, deja caer el cepillo sobre mi culo. Los golpes caen uno tras otro, haciendo que me estremezca, que mi nalga se ponga roja, que duela, que escueza. Amo se detiene, y comprueba mi humedad. Luego sigue azotándome con el cepillo.  Cada vez estoy más excitada, mi cuerpo se convulsiona tras cada golpe. Y entonces Amo Grey, lanza el cepillo sobre la cama, se pone tras de mi, acaricia suavemente mi sexo, y luego sin más preámbulos, me penetra, me posee y me hace suya. Me folla, sin contemplaciones, hasta que se corre y luego sigue follándome, hasta que soy yo la que se corre. Y todo me parece tan salvaje, tan animal, pero me siento bien, me siento liberada cuando terminamos. 

lunes, 17 de febrero de 2020

CUANDO ÉL AUN VA VESTIDO

Hoy Amo Grey tenia una reunión y ha tenido que salir a cenar con unos clientes, por lo que yo he llegado antes a casa. Así que me he preparado la cena y tras cenar, me he puesto a ver la tele en el sofá. Y viendo la tele me he dormido, me ha despertado el sonido del móvil, un mensaje de WhatsApp, era Amo Grey enviándome las instrucciones.
- Desnúdate, coge las esposas de cuero y espérame desnuda, sentada en una silla.
Obedezco, así que me voy a la habitación, me desnudo, me pongo las esposas y luego vuelvo al salón, y como Amo Grey me ha indicado me siento en la silla y le espero.
Oigo la llave dando la vuelta en el cerradura, ya llega, mi corazón se acelera y siento como late con fuerza. Empiezo a excitarme también, tratando de averiguar, de adivinar que me tiene preparado. Entra en el salón y se acerca a mí, acaricia mi mejilla suavemente. Y me dice:
- Te he traido un regalo que vas a tener que usar ahora.
Me da una caja, la abro sin osar mirarle a los ojos. Me pone nerviosa y a mil. Dentro hay un consolador. Sé lo que tengo que hacer. Lo coloco en la silla, y después me lo introduzco dentro. Gimo al sentir como entra, y lo hace fácilmente gracias a lo excitada y húmeda que estoy.
- Muy bien, putita - me anima Amo Grey, que se ha bajado la cremallera del pantalón y la sacado su miembro que empieza a erguirse.
Le miró a los ojos, él también me mira y entonces me dice:
- ¿La quieres? ¿Quieres lamer y chupar mi polla, putita?
- Sí, Señor - Le respondo.
- Bien, pues ya puedes empezar, lame y chupa mi polla, mientras te follas con el consolador, eso sí, nada de correrte hasta que yo te autorice, ¿de acuerdo?
- Sí Señor.
Obedezco lamiendo su polla, él me coge por el pelo, y empieza a dirigir mis movimientos, mientras yo me muevo sinuosa sobre el consolador. Es una escena muy excitante, me gusta, siento como mi sexo se humedece al sentir en consolador entrando y saliendo, y luego siento en mi boca el sabor de su liquido preseminal. Amo Grey empieza a gemir, y yo también lo hago, estoy a mil, pero Amo Grey se quita el cinturón y sujetándolo con la mano que le queda libre me azota en el culo con él. Sabe que me estoy excitando y que si no hace algo, me correré y lo haré sin que me dé tiempo a pedirle permiso para hacerlo, por eso cuando el ruido de mis gemidos aumenta, él me azota en el culo o en las tetas con el cinturón. Poco a poco su polla se hincha dentro de mi boca y finalmente se corre, obligándome a tomar todo su semen. Tras eso, me levanta, me echa sobre la mesa, me penetra y me folla hasta que estoy a punto de correrme, le pido permiso y me lo da y me corro en un maravilloso orgasmo, que me nubla la vista. Cuando terminamos, nos quedamos los dos tendidos sobre la mesa, él sobre mí, agotados, y satisfechos.

martes, 4 de febrero de 2020

NOCHE SEXUAL

Después de la sesión con Arturo como espectador, una noche, Amo Grey y yo salimos a cenar. Amo Grey me dijo que me pusiera sexy, con falda y blusa y sin ropa interior debajo. Así que la noche prometía. Justo antes de salir, Amo Grey me puso la bala vibradora en mi vagina, y salimos hacía el restaurante. Al llegar allí nos encontramos con Arturo. Lo saludamos y nada más hacerlo yo, Amo Grey puso en marcha al bala a máxima potencia, lo que hizo que no pudiera evitar emitir un pequeño gemido.
- ¿Le has puesto la bala? - le preguntó Arturo a Amo Grey
-Sí, ya verás que bien nos lo vamos a pasar hoy - le dijo Amo Grey en tono travieso.
Así que entre los dos habían urdido el plan. Me preguntaba que más nos traería aquella noche.
Durante la cena, Amo Grey no paró de poner en marcha y apagar la bala, haciendo que me excitara llegando a gemir de placer varias veces, incluso estuve a punto de llegar al orgasmo un par de veces. Pero Amo Grey me conoce muy bien y sabe hasta donde puede llevarme. Ambos, tanto Arturo como mi Amo, no dejaban de acariciarme aunque disimuladamente de vez en cuando, que si una teta, que si el culo, que si un beso furtivo en el cuello. En fin, que además no dejaron de hacer que me excitara a cada minuto. Hasta que terminada la cena, Amo Grey pagó y salimos del local. Al subir al coche, Amo Grey nos propuso que Arturo y yo nos pusiéramos en el asiento de atrás, y nos dijo que nos daba total libertad para hacer lo que quisiéramos, y él iría conduciendo, observándonos por el espejo retrovisor. Nada más arrancar, Amo Grey le dijo a Arturo, que ya podía quitar la bala de mi interior, así que abrí las piernas y dejé que lo hiciera. Luego le ordenó que metiera un par de dedos y me follara con ellos, que me hiciera sentir el placer que sabía que él podía darme. Arturo lo hizo, llevándome otra vez, casi al borde del orgasmo.
Habíamos llegado ya a casa, y yo ni siquiera me había dado cuenta, mientras jugaba con Arturo. Bajamos del coche, y en el ascensor, acercándose a mí y abrazándome, Amo Grey me preguntó como estaba.
- Estas a mil, ¿verdad putita?
- Sí, Señor - le respondí.
Ambos hombres seguían besándome y acariciándome sin parar, tratando de mantenerme excitada y deseosa de terminar la noche con uno de ellos, o con los dos.
Nada más cerrar la puerta, Amo Grey me ordenó que me desnudara y yo obedecí, nos dirigimos hacía la habitación y al llegar allí, Arturo se sentó en la cama, mientras Amo Grey lo hacía en la silla que teníamos en el tocador.
- Bien, ha llegado el momento - dijo Amo Grey - Quiero que primero desnudes a Arturo, que lo trates como lo haces conmigo, que te dejes follar por él y disfrutes de ese momento. ¿De acuerdo?
- Si, Señor - le dije nerviosa.
- Y tú Arturo ya sabes lo que tienes que hacer.
Y entonces, poniéndome de rodillas frente a Arturo, empecé a desabrocharle la camisa, se la quité. Luego le desabroché el pantalón y cuando iba a quitárselo, él me besó, y mientras lo hacía, acariciaba mi sexo. Sacó sus dedos de mi húmeda vagina y me pidió que se los lamiera. Luego me hizo poner en cuatro sobre la cama. 
- Amo Grey me ha dicho que así es como más te gusta que te follen, putita. 
- Sí, así es. 
Se puso un condón y luego sentí como restregaba la punta de su polla por mi húmeda vagina y sin demasiado preámbulo me penetraba. Empezó a moverse dentro y fuera, dentro y fuera, a empujar, haciendo que el placer aumentara poco a poco, hasta llevarme al éxtasis, no sin antes pedirle permiso a mi Amo para correrme. Fue una experiencia muy placentera, aunque obviamente, diferente a como o cuando lo hacía con Amo Grey. Cuando Arturo se corrió, descanso un poco, luego se vistió y se despidió de nosotros. 
Entonces Amo Grey me dijo que había sido una experiencia maravillosa para él y que probablemente lo repetiríamos, pero que también le había puesto muy caliente, asi que me hizo el amor salvajemente, haciendo que tuviera otro maravilloso orgasmo. Fue una noche especial y muy sexual.